SENSACIONES

SENSACIONES
Nuestras sensaciones más íntimas...

jueves, 25 de junio de 2020

DOLOR LACERANTE





Monte lúgubre, crucifixión, dolor,
penas, oraciones, lamento,
llanto, tristezas y sahumerios.

Jesús agoniza cada día, en esa esquina, en ese bar,
en cada troncho, en cada alma de niño,
en cada niña desnuda en la selva de cemento.

El monte en tinieblas como la vida,
lágrimas en las mejillas,
todos los creyentes hincados.

Oscuridad en el firmamento,
temor en los rostros patibularios,
sudoración y nerviosismo.

Huyen despavoridos, veloces
ojos cerrados, escudriñando sus almas
con sus propios pecados a cuestas.

¿La conciencia existe?
En los sueños de los pobres…

viernes, 24 de abril de 2020

LABERINTO





Salí del laberinto en que se había convertido nuestra vida,
me perdí de tus desvelos y tus lágrimas,
me aparté de tus reproches.

No estaré nunca más en tus sueños,
porque ellos volaron tras el horizonte
donde se esconde el olvido.

Tras la frontera de la vida,
donde se pierde el calor,
adonde se mudan los deseos

Donde las ansiedades insatisfechas
se hacen insondables
donde muere la fe y la esperanza languidece.

No estaré allí para escucharte
el tiempo se acabó para ti
hoy partí y no regresaré...

jueves, 23 de abril de 2020

La hermosa Emperatriz. (Cuento corto)




























Por: Arturo Castro
Eran las 18:30 horas, para ser exactos las 6.30 pm de un día cualquiera de verano, en radio Olivar, sonaba el programa de Juan el “Pike” Mendiola y la canción hit de la semana “música y amor en verano” interpretada por Junior Milla el cantante de moda, de pronto un automóvil negro metálico con lunas polarizadas llegó puntual a su cita y se colocó a mitad de cuadra con el motor apagado y en actitud de espera.

El chofer, un moreno cuarentón con pinta de atleta, salió del vehículo y observó la calle casi desierta y se puso a limpiar el parabrisas, era un maniático de la limpieza no pararía hasta sacar todo el polvo del vidrio, permanecía siempre vigilante y en espera de ella, la primera niña de la tarde que recogía, le quedaban tres chicas más por recoger y un largo camino hasta el Callao, pensaba-todas las mujeres son iguales- se demoraba como cada tarde, desde que la conoció hace ocho meses atrás. 

Jorge, Marco y Carlos, tres amigos del barrio que vivían muy cerca, siempre estaban en el lugar preferente de la cuadra, la ventana del dormitorio de Jorge daba al balcón marrón de un segundo piso que se distinguía en la calle por su forma arquitectónica y quedaba precisamente frente al parqueo utilizado por el automóvil negro.

Ellos desde este cómodo lugar observaban todo a sus anchas, escudriñaban la calle, conocían a los vecinos y distinguían a los foráneos. Conversaban sobre temas triviales y de escasa importancia, mientras sus miradas estaban dirigidas a la puerta del edificio, no querían llamar la atención de los familiares de Jorge que los acogían, de rato en rato intercambiaban sus observaciones, a veces reían burlonamente de algún personaje que caminaba por la calle, o se mantenían en silencio.

Como todos los jóvenes de esa edad con la adrenalina al tope y el deseo rondando sus venas; pero, la ansiedad los delataba, estaba claro que esperaban a alguien, con seguridad aguardaban la salida de Emperatriz, para mirarla y admirarla, los tres se percataron de la llegada del vehículo y se miraron en silencio, con una sonrisa cómplice se dijeron mil palabras, solo Carlos asentó, llegó el “trasportador”, falta que salga el material y hasta luego.

La tarde de verano se perdía bajo el crepúsculo  que llegaba raudamente, mientras el sol se acostaba en el océano dejando un gran incendio en el horizonte y los noctámbulos se desperezaban en sus dormitorios y se levantaban después de haber descansado el día, a preparar el ánimo para una noche más de diversión, otra noche más en los casinos para probar la suerte tan esquiva, o en los brazos de Baco, con una damisela al lado, para demoler la angustiante vida en pedazos y olvidar, para lograr un premio evasivo, olvidar un amor no correspondido, otra que se fugó en un carro de lujo o por un arrebato machista.

En el interior del edificio signado con el N° 666 de la calle Las Dálmatas, en uno de los departamentos, vivía ella, la mujer esperada ansiosamente por el trasportador  y los otros curiosos, los que se veían disimuladamente, los que miraban tras bambalinas, levantando la cortina con disimulo y las viejas cucufatas, quienes habían comenzado su rutina viperina tras las cortinas, maullando como gatas en celo, mil palabras sobre el comportamiento de Déborah la hija mayor de su amiga Judith, conocida como la Emperatriz del barrio, por su belleza y porte, desde siempre. 

La bella Emperatriz estaba sentada en camisón ligero de seda negra, que resaltaba su imponente figura, frente al espejo concentrada, su mirada se posó suavemente en sus facciones, en sus líneas anatómicas, en sus senos voluptuosos y especialmente en su trasero que más sobresalía de su anatomía, la naturaleza había sido generosa con ella, sonrió pícaramente después de esta inspección inicial.

Luego inició su rutina de todos los días, maquillarse, como las diosas del Olimpo mandan, para parecerse a ellas, una actividad en la que ponía toda su concentración porque elevaba su autoestima, era muy importante para ella, era su carta de presentación, su imagen de mujer bella y de cuerpo escultural, lo cuidaba con mucho esmero, dos horas diarias en el “Gym de Manolo Marchullo”, tiene solo 28 años es soltera, su madre ignora el trabajo que realiza y las amigas de su madre envidiosas ellas, ladran y rajan detrás de sus puertas, a espaldas especulan sobre el trabajo de la hija de su buena amiga, viuda desde hacía 10 años, ella solo sabe que su hija trabaja en un Casino de juegos.

Emperatriz recordó, que por la mañana estuvo en el gimnasio realizando los ejercicios programados, que le permitían tener el cuerpo escultural que mostraba y que era su mejor atractivo para los hombres, ese cuerpo era trabajado con mucho cuidado y esmero, no había ni un milímetro de grasa, sabía y estaba convencida que, los hombres la admiraban por sus medidas anatómicas, era un imán humano que atraía las miradas de los hombres cuando la veían actuar en el gran salón “Cuernavaca” en el vecino puerto. Luego de almorzar, hacía sobremesa con su madre, sus hermanas estudiaban secundaria en el colegio, se retiraba a descansar un buen rato.

Continuó su rutina de embellecimiento sentada frente al espejo, se acicalaba y cepillaba el cabello, con el rímel negro delineaba las pestañas y las cejas, que resaltaban sus ojos claros y luego los labios con un color rojo pasión, finalmente se colocaba el vestido  rojo sin dejar de mirarse en el espejo y admirar sus formas, con lo que culminaba su sesión de maquillaje, previa perfumada, tomó su cartera, salió de la habitación, se despidió de su madre con un beso, recomendándole por la seguridad de la casa, ella regresaba en la madrugada, y ya habían robado en los alrededores y hubo intentos de robo en su edificio.

Mario otro amigo que vivía en el edificio quien en el pasado fue enamorado de Emperatriz en tiempos del colegio, guardaba profundos recuerdos de su amor de colegial y por esa razón todas las tardes salía de su departamento y se sentaba en la escalera que daba a la salida del edificio y allí esperaba con ansiedad y paciencia al amor de su vida, tan solo para mirarla y admirarla, quizás con suerte hablar con ella, acompañarla hasta el carro negro como algunas veces ella lo permitió y decirle adiós. Aun creía en ella, no sabía en qué trabajaba su adorada Emperatriz, aunque los amigos le decían que no era un buen trabajo, por el exagerado maquillaje que utilizaba. 

Mario, escuchó el suave golpe de los tacones de la bella Emperatriz sobre las baldosas marrones del segundo piso, se incorporó de inmediato como picado por una cascabel, aguzó el oído y escuchó acercarse el sonido, ella se desplazaba cadenciosamente moviendo sus caderas hacia escalera para bajar al primer piso, no utilizaba el ascensor, quien la observara de espalda, admiraría con justificada razón su hermoso trasero; bajó uno a uno los escalones del segundo al primer piso, observó la entrada del edificio y luego posó sus mirada fría en Mario, quien quedó petrificado al sentir la indiferencia de aquella mirada que antes fue de amor.

Emperatriz hizo un mohín de disgusto, estaba atrasada, pero qué podía hacer, era la única salida y debía ir a trabajar, saludó a su antiguo enamorado con un frío ¡hola! y apuró el paso para ganar la salida y evitar la conversación con Mario, prosiguió su marcha sin detenerse, él sorprendido por esta reacción inusual en ella, se quedó varado pese a su esfuerzo por entablar conversación; Mario atinó a dar unos pasos hasta la entrada de edificio, se detuvo y observó que el chofer abría la puerta, ella subía rápidamente al automóvil que esperaba con el motor encendido, los amigos del segundo piso, nuevamente se quedaron pasmados admirando tanta belleza y preguntándose adónde iría todas las noches, el chofer inició la marcha y se perdió en la noche, eran las 7:15 pm y las luces de la ciudad dominaban el escenario limeño. 
Hasta mañana Emperatriz.   



SIENTO CELOS





Siento celos del viento que besa tus labios, cuando caminas por la calle solitaria   y eleva tus cabellos en vaivén.

Siento celos del sol que lame tu cuerpo, cuando corres por la playa solitaria de arenas blancas y atraes mil miradas del infinito.

Siento celos de la lluvia que discurre por ti y te humedece de los cabellos a los pies dejando tus huellas en el lodazal.

Siento celos de la luna llena en tus noches, de quien te acompaña dulcemente en tu alcoba y duerme plácidamente en tus sabanas.

Siento celos de la noche oscura y silenciosa que ingresa escondida por tu ventana, te aprisiona, me roba tu tiempo y te sustrae de mi presencia.

Siento celos de tus sueños que, te alejan llevándote a los brazos de quien se cree el dueño de tu corazón, se interpone y retiene mi mirada.

Siento celos cuando me acerco silenciosamente, cada día para mirarme en el espejo de tus ojos, pero tú desvías la mirada hacia otro destino.

Finalmente siento celos y no puedo penetrar tus pensamientos, así celoso cuánto diera por ser el elegido de tu corazón.

viernes, 14 de febrero de 2020

El tiempo no regresa






Cuántas cosas pude hacer en este tiempo y no las hice, y siempre me pregunté por qué, cuántos detalles que te muestra la vida y que el olvido, olvida en este espacio que cada día se acorta, en estos tiempos que vuelan tras el reloj digital.


Cuántas tunantadas quedaron truncas tras los años de ausencia, llevadas a todo ámbito solo en la imaginación, el ritmo y sentimiento están en el pasado que se quedó con mis sueños de niño, detrás de mi patinete azul y de mi camioncito de madera,


Cuántas noches frías de heladas y escarcha, y cuántos días pletóricos de sol y cielo azul me perdí, se han quedado en mis recuerdos, así, cuántos amaneceres, lluvias y truenos retumban allá, en las quebradas del Huancas.


Cuánta belleza y paisajes se escaparon a mis ojos, cuántas noches de plenilunio me debe la vida, cuántos caminos por recorrer se quedaron truncos, aun así, recorrí caminos insondables, cielos estrellados, cochas y meandros fantasmales.

lunes, 20 de enero de 2020

El catecismo y el desayuno del domingo





Jauja 1962, una ciudad apacible, tranquila, muy devota; las fiestas en Jauja tenían y tienen contenido religioso, había y hay muchas fechas festivas a lo largo del año desde enero hasta diciembre, los pobladores, especialmente los responsables, ahorraban todo el año y festejaban a lo grande en la bella ciudad y pueblos cercanos. El violín, el arpa y el saxofón eran infaltables. 

Los hermanos Pedro, Pablo, Rosario y María vivían en la primera cuadra de la calle Bolognesi muy cerca de la Plaza principal, en una antigua casona, de paredes cuarteadas, una puerta mediana y gruesa que había perdido su color verde petróleo, un patio empedrado en cuyas esquinas descansaban maceteros llenos de flores. Una sala enorme que María utilizaba para organizar el nacimiento más grande de la ciudad en navidad.

El ambiente de la cocina-comedor era opaco, lóbrego, sin ventilación, una pequeña ventana dejaba entrar la luz con mucho esfuerzo. La cocina era a leña, las paredes alguna vez fueron blancas, estaban grises por el hollín, una mesa y dos bancas rústicas grandes de madera y un pequeño horno de ladrillos completaban el cuadro de este ambiente, donde María y Rosario se reunían diariamente para tomar sus alimentos. Por la tarde a la hora del lonche, participaban Pedro y Pablo, algunas veces llegaba Antonia la hermana mayor, luego todos rezaban el santo rosario. 

La tía Rosario se despertó como siempre a la misma hora, se estiró encima de su mullida cama, llena de almohadones y frazadas de lana de oveja, se levantó se puso las pantuflas y encima del pijama extendió una chompa gruesa color marrón que, le llegaba hasta las rodillas, era de lana de oveja merino. Se acercó al ventanal de su dormitorio corrió las cortinas y un sol esplendoroso iluminaba la mañana, miró el jardín interior, se veía hermoso, la pileta al fondo con visos de escarcha mañanera. Rosario tenía cincuenta años, era soltera, vigorosa y conservaba una buena apariencia.

Miró el reloj, se ubicó frente al espejo y se acicaló el cabello, descubriendo que tenía hebras de plata, bajó al ambiente utilizado como cocina-comedor, seguro que María ya salió a misa, pensó. Luego llamó a la joven que ayudaba en los quehaceres de la casa no obtuvo respuesta. La joven Raquel que conocía bien a Rosario, había salido temprano a comprar el pan caliente de la panadería de Don Atanasio, el mejor pan de la ciudad.

María había salido minutos antes que despertara su hermana, aleccionada por las campanadas de la Iglesia y por el loro que repetía cada mañana, ¡levántate, María para la misa! El loro hablaba hasta que sentía el clásico sonido de los zapatos negros gastados de María, esta era muy católica, asistía a misa todos los días a las seis y treinta de la mañana y comulgaba, cubría su cabeza con un velo negro, que tapaba su cara. Era una tía “cucufata”. Los otros tíos iban más tarde a la misa, menos Pablo.

Como  toda ciudad provinciana Jauja era muy tradicional muy creyente donde se celebraban numerosas fiestas religiosas y aniversarios de la ciudad y los poblados cercanos, con buena comida y bebida. En aquellos años, la labor de la Iglesia Católica y de los sacerdotes por la feligresía, especialmente la niñez y juventud, pasaba por inculcar valores y catequizar a los niños, iniciarlos en el conocimiento de los preceptos, oraciones, mandamientos, de la religión católica.

Durante todo el año en la Iglesia Matriz de Jauja los fines de semana, se impartía el catecismo los sábados, está actividad se iniciaba con la matrícula y era un compromiso obligatorio asistir los sábados a partir de las dos de la tarde al catecismo, clases sobre la religión católica una especie de curso de religión. Las catequistas, eran jóvenes mujeres, que habían sido parte de estos cursos anteriormente y conocían al detalle los temas a enseñar, ponían todo su esfuerzo en hacer de los niños verdaderos católicos.

Cada sábado puntualmente asistíamos al catecismo, las catequistas entregaban una libreta de control anual, que incluía las oraciones, preceptos, mandamientos, canciones religiosas y fechas importantes de nuestra religión, al final había dos hojas de control, para dar conformidad de asistencia al catecismo con un sello que decía “CATE”.

Los domingos la asistencia a misa de 8 de la mañana era obligatoria, y todos los niños estábamos en primera fila orando y cantando canciones aprendidas, al final después de la Santa bendición, formados y guiados por las catequistas íbamos al patio lateral de la iglesia, donde sellaban la asistencia a misa con otro sello “MISA”. Lo más interesante venía después, disfrutábamos de un sabroso desayuno, un bizcocho grande con pasas y una taza de chocolate caliente.

Mientras servían el desayuno, el padre Fabiano, un sacerdote italiano joven, se paseaba muy sonriente, con su San Martín en la mano, una especie de  chicote de tres puntas, que daba temor, porque sus efectos eran dolorosos, el joven sacerdote lo blandía al aire como una espada del medioevo, en ocasiones por la ansiedad, se armaba un gran bullicio y desorden en la cola, entonces a los provocadores les caía su “estate quieto”.

Los domingos en la tarde estaba programada la proyección de una película en el salón parroquial, un improvisado cine, el costo para ingresar era de cuarenta centavos o dos pesetas, este improvisado cinema, solo disponía de un solo proyector, por lo que, entre rollo y rollo se prendían las luces, se daba rienda suelta a la chacota y bullicio era tremendo. Nos divertíamos a lo grande.

El padre Fabiano en medio de sus limitaciones siempre ofreció a la comunidad lo que estaba a su alcance de forma desinteresada y con el amor cristiano que profesaba a toda la población especialmente a los niños. Un sacerdote italiano cumpliendo su misión en tierras lejanas, con humildad, dedicación, preocupado para que los niños de esta ciudad crezcan con valores, cumpliendo su labor de culto y de intermediación entre sus feligreses y Dios, inolvidables momentos y aprendizaje de valores de un sacerdote que la memoria guarda con agradecimiento. Gracias padre Fabiano, allí en donde te encuentres gozando de la paz del señor.

jueves, 4 de julio de 2019

El Cielo gris







El cielo encapotado, las nubes grises cargadas, los truenos y rayos en concierto, la brisa en aumento,

Suave al principio, imperceptible, luego fue creciendo, tomando cuerpo, haciéndose cada vez más ruidosa,

Las calaminas en concierto polifónico se movían al compás del viento, presagio de la lluvia y el cielo lloró como nunca,

Miles de gotas cayeron a chorros, semejaban miles de mangueras de bomberos apagando incendios,

El fértil campo sonrió, pasó mucho tiempo de la última lluvia el cielo los había olvidado,

Los agricultores estaban agradecidos, un nuevo regalo del cielo, Dios se había acordado ruegos

miércoles, 4 de abril de 2018

Dos almas



Dos almas que se unen, dos amores que se funden como el arrabio en su proceso, para formar el acero.

Dos cuerpos que buscan compartir mil momentos en el espacio infinito, uniendo piel con piel, poro con poro.

Un apasionado beso, fusionando mentes y corazones en un viaje interestelar que no tiene final.

Un amor nacido en el planeta mas hermoso, viajará a través del tiempo eterno y el espacio de Dios. 

jueves, 8 de febrero de 2018

El espacio infinito



Latidos del tiempo que se pierden en el océano del espacio, entre planetas, meteoros, cometas, agujeros negros, sondas, cuerpos celestes y exoplanetas.

Artefactos que el hombre inventa para conquistar el espacio, espacio ancho y ajeno que no quiere ser conquistado, ni que lo conozcan.

Esconde millones de misterios a la raza humana, entre gases, hidrógeno, radiación electromagnética, rayos UV, Gama y rayos Infrarrojos.

Alienígenas, inteligencia artificial, Internet de las cosas, drones, vehículos que caminan solos, clonación humana, explosión tecnológica.

Hasta dónde los robots estarán bajo el control del ser humano, se enfrentará el hombre a las maquinas, cuándo, quién ganará.

Está llegando a su fin la tierra, los humanos deben mudarse a otros planetas para preservar la raza humana, Hawking lo advierte.

Quiénes serán los primeros en explorar un sinfín de planetas, encontrarán vida, de qué tipo, los modernos Magallanes, Marco Polo, será Elon Musk y su Space X.

Cómo los recibirán, habrá enfrentamientos violentos, guerras, luchas, qué peligros enfrentarán humanos fuera de la atmósfera terrestre.
Foto: Nebulosa Tarántula. NASA

jueves, 21 de diciembre de 2017

¡FELIZ NAVIDAD Y PRÓSPERO AÑO NUEVO!








Me dirijo a ustedes estimados amigos, para desearles que este 25 de diciembre 2017 reciban al niño Jesús en vuestros hogares, en unión, amor, paz y alegría, y que el año 2017, se inicie para ustedes con muchos éxitos laborales y felicidad en vuestros hogares.

Fuerte abrazo

Arturo Castro

sábado, 9 de diciembre de 2017

Meditando






Sentado sobre el tronco añoso de un zapote, a la vera del camino que va del pueblo al rio, estaba José con la mirada perdida en lontananza, meditando, sobre la vida, los hijos y su mujer, acompasado por el trino de los tordos que se bañaban en una poza de agua.

Habían pasado 40 años, agradecía a la vida, por la grata compañía de tan valerosa mujer que, en un arranque de sinceridad y fidelidad, escribió su destino a su lado, aquella tarde bajo la sombra de un frondoso algarrobo, cargado de bayas, se juraron amor eterno.


Recordó lo que ella dijo - iré adónde tu vayas- así se escribió este capítulo que nació un día de setiembre, se consolidó durante este tiempo de días soleados y grises, de noches estrelladas y de luna nueva, que compartieron juntos y seguirán usufructuando al destino. 

lunes, 25 de septiembre de 2017

Lo que quedó atrás





Lo que quedó en Jauja, tras los pasos vacilantes de mi niñez trashumante allende los andes, corazón del hermoso valle del río Mantaro, cuyo cauce sinuoso como serpiente mitológica, lame con fruición los campos roturados de ambas riberas, que se proyectan a lontananza en una alfombra verde llena de vida. 

En esa bella ciudad, en cuyos cerros circundantes dormitan los sueños de mis mayores, aún se escuchan las voces de rebeldes xauxas y huancas indomables, sus calles estrechas y parques desolados, mis caminatas interminables, su folklore,  su música, el violín, el arpa y el saxofón, la vistosa tunantada, sus alegres carnavales, mecieron mi niñez.

Allí, crecí como todo niño lleno de sueños e ilusiones, de travesuras y juegos, con el influjo del amor de mi abuela bondadosa y mi tía abnegada; pero, algo o alguien faltaba para llenar mi ser de honda felicidad, mis deseos y ambiciones chocarían con la realidad, tremenda y terrible para un niño de escasos 12 años.

Era la ausencia infinita de ella, que había partido en su último viaje, él ausente por otras responsabilidades, dedicando su atención inmediata a mis hermanos; sí, ellos estuvieron ausentes en mis juegos, en las noches sin oraciones y se esfumaban de madrugada con los primeros rayos del alba, que ingresaban por la ventana, cada mañana.

Un viaje en tren a Lima, las vacaciones de verano, la playa y el zoológico de Barranco, nueva matrícula, nuevo colegio, nuevos amigos, nuevos compañeros, nuevos profesores. En Jauja, se quedaron mis quimeras de grandeza, mis tristezas por la madre eternamente ausente y las visitas esporádicas de un padre lejano.

Allá quedó la bella laguna de Paca, mis juegos, los amigos, el colegio, los recuerdos, sus viejas y estrechas calles, el granizo zarandeando techos de calamina sin piedad, las lluvias empapando sin descanso, los campos de cultivo, el cielo nublado, los rayos y truenos sin concierto llenando de temor a sus habitantes.  


What was left behind

What remained in Jauja, following the faltering steps of my transhumant childhood beyond the Andes, the heart of the beautiful valley of the river Mantaro, whose serpentine channel as a mythological serpent, licks with joy the fields of the two banks, which are projected in the distance in a green rug full of life.

In that beautiful city, in whose surrounding hills sleep the dreams of my elders, you still hear the voices of rebels xauxas and huancas indomables, their narrow streets and desolate parks, my endless walks, their folklore, their music, the violin, the harp and the saxophone, the showy tunny, her merry carnival, rocked my childhood.

There, I grew up like every child full of dreams and illusions, of mischief and games, with the influence of the love of my kind grandmother and my selfless aunt; but something or someone was missing to fill my being of deep happiness, my desires and ambitions would clash with reality, tremendous and terrible for a child of only 12 years.

It was the infinite absence of her, who had departed on her last journey, he absent for other responsibilities, dedicating his immediate attention to my brothers; yes, they were absent in my games, in the nights without prayers, and disappeared at dawn with the first rays of dawn, which entered the window every morning.

A trip by train to Lima, summer vacations, the beach and Barranco Zoo, new registration, new school, new friends, new companions, new teachers. In Jauja, my chimeras of greatness remained, my sorrows for the eternally absent mother and the sporadic visits of a distant father.

There was the beautiful lagoon of Paca, my games, friends, school, memories, their old narrow streets, hail shaking calamine roofs mercilessly, rains soaking without rest, fields of cultivation, cloudy sky, the thunder and lightning without concert filled with fear of its inhabitants.

Traductor: Google traductor

jueves, 7 de septiembre de 2017

DE CORRUPTOS, CORRUPTORES Y CORRUPTELAS


¡Oh Sorpresa! 

Existen corruptos y corruptores, son parte del paisaje social… de todas las sangres, en todos los lugares… de todas las épocas de todos los gobiernos, de todos los tiempos, no se salvan, también la vieron pasar…

Ayer topos, hoy estrellas del video y el audio, monumento a Vladi por lucir los strippers de esta sociedad decadente y podrida, vivan las ratas y ratones, que tal cochinada, se venden, el olor del dinero los enerva.

Algunos banqueros, jueces, fiscales, políticos, empresarios, militares, policías, periodistas de diarios, revistas y TV, recibiendo su aceitada, nadando en la cochina corrupción, comiendo de la misma mano, que rápido olvidan, ¡allí están los grandes moralistas!

Espías y traidorzuelos se frotan las manos, venden el país y sus recursos, apelan a la globalización niños en las calles y jóvenes sin chamba, el hambre mordiendo el intestino, la gula en Palacio, jamón y pan por doquier.


Bajas pasiones, sentimientos torcidos, corruptelas, logros y beneficios, viajes al extranjero, amantes por doquier, sociedad hipócrita, desnuda radiografía de las élites, ¡qué buenos strippers!, danzando al vaivén del dinero.

Artucas/2001

Nota: 
Han pasado 25 años, ¿Algo ha cambiado en el país? solo se han reciclado los corruptos.

domingo, 2 de abril de 2017

Largo sufrimiento


Llegaron las lluvias, cayó un gran diluvio, brotó un gran llanto de nubes negras, por el dolor que causaban a las personas, inundaciones, deslizamientos, huaicos, muertos y heridos, la nación sufre, un llanto supremo.

El sufrimiento es tan largo como el camino sinuoso que lleva a una ciénaga, como el rumbo marino que lleva a una sima, a una fosa profunda, que ni el tiempo ni el espacio dejan filtrar la luz.

No hay palabras para describir las sensaciones que lleva en el alma, una inacción se apodera de su ser, no sé, parece que el tiempo se agota, aunque queda tiempo, mucho tiempo por delante.

El niño costero, el niño volcánico, un niño travieso que llegó a las costas, con sus aguas calientes, sus nubarrones, lluvias torrenciales, ríos y quebradas se deslizaron llenos de cieno, de lodo, destruyeron todo.

Dolor lacerante que hiere el alma, que domina la voluntad, que perturba la mente, se presenta en la escala de grises, desde la oscuridad más espantosa cual negra conciencia, hasta el claroscuro diáfano.



jueves, 29 de septiembre de 2016

A mi padre

Hace 49 años partiste a la eternidad, en la flor de la juventud, tenías 34 años...el resto es un soberano silencio...una gran amargura...unas lagrimas que el tiempo disipa...un dolor que persiste en su llaga...


miércoles, 13 de julio de 2016

Siempre estuviste allí






















Cuando te conocí, pensé inicialmente y me dije, que tú serías la compañía esperada y deseada, la amiga que buscamos con ansias, la mujer que cubre nuestros sueños, que alumbrara mis días grises de neblina, la amante en nuestras noches de pasión, la madre de los hijos que ansiosos esperamos.

Siempre estuviste allí con la mirada alentando mi batallar, siempre conmigo, en momentos de alegría suprema y de aguda tristeza, cuando el carbón centellaba miles de pavesas y el calor que desprendía, alcanzaba nuestros cuerpos desnudos, que clamaban amor a cualquier precio y en cualquier lugar.

Nunca dude de ti, siempre estuviste en ese lugar, en ese meandro de la vida, en esa curva definitiva, esperando con impaciencia, con ansiedad y a veces con desdén, que mirara tus ojos y admirara tu belleza de antología; por qué no te fuiste a tiempo y borraste de un plumazo los recuerdos que te atan al pasado.

Hoy al final de nuestros días apasionados, de nuestros quereres frígidos, queda mirarnos con indiferencia, después de habernos amado con pasión, miraremos cada quien el futuro que se abre con incertidumbre, buscando recuperar el tiempo perdido, en los brazos de un amor desconocido que nos enerve el espíritu.