SENSACIONES

SENSACIONES
Nuestras sensaciones más íntimas...

lunes, 17 de junio de 2013

Una mirada al Centro de Sydney I.


Pasear por las principales calles del centro de Sydney es una satisfacción enorme, porque quienes somos visitantes temporales por diversas razones, sean familiares o turísticas, no podemos sino sentir alegría, sorpresa y admiración por este bello puerto  cuyos rascacielos se levantan entre el Darling Harbour y el Sydney Harbor.

Admirar el orden y limpieza de sus calles, la exactitud de los buses, el funcionamiento de los semáforos, el respetos a los  peatones es realmente sorprendente y nos impresiona, porque en nuestro país lamentablemente no es así; en este país y en sus ciudades la policía no está las avenidas principales como en Lima, aunque falten policías para la seguridad ciudadna. Aquí no hay Buses alocados en las carreteras, ni  Combis asesinas en carreras por ganar pasajeros, tampoco Custer´s en competencia, ni Ticos impertinentes que se cruzan en las calles, ni taxistas beodos que huyen a la primera infracción.

Eso es realmente sorprendente, y hay un tráfico muy alto de vehículos, las horas puntas son como en Lima, la diferencia es que aquí respetan las normas de transito, un absoluto respeto a la policía cuando interviene de manera sorpresiva, en cualquier avenida para controlar a conductores que conduzcan con tragos encima, tiene amplias autopistas y avenidas que permiten aligerar el tránsito; además, las sanciones son más severas que en nuestro país, se respeta mucho a los niños y ancianos, y los jóvenes ceden los asientos a los ancianos en los buses y el metro (tren), en Lima los jóvenes se hacen los dormidos...

Pudimos apreciar directamente, lo que millones de personas observan sorprendidas en la televisión que, precisamente esta ciudad es una de las primeras en celebrar el año nuevo. Hemos visitado y caminado por el puente donde se colocan los fuegos artificiales y caminamos por la bahía donde los australianos se congregan para recibir el nuevo año.

Australia tiene un adelanto horario de 15 horas con relación a Perú. Mientras que en Sydney son las 6 pm del día lunes, Lima está recién está ingresando a las 3 de la mañana de ese mismo día, realmente increíble. Los cambios de horario en comidas y descanso fácilmente se superan. La comunicación hoy es instantánea, vía telefónica, o utilizando la internet y el Skype, que tiene tarifas mucho más cómodas que las empresas telefónicas, por lo que es el mejor medio para comunicarse con la familia.

Hay mucha influencia de la comida asiática: Malasia, Vietnam, Korea, Singapur, Japón, India, de la comida peruana les comento que hay dos restaurantes en el centro de la ciudad y no hay más. Se venden pollos Oporto rostizado  (un pollo de Portugal), muy parecidos a nuestros pollos a la brasa. El rubro de la comida es un reto muy importante para nuestros emprendedores peruanos, podrían incursionar; pero, teniendo en cuenta que la comida asiática llena el menú de los australianos,  y al parecer ha conquistado su paladar.

Tuvimos la oportunidad de visitar muchos lugares, entre ellos: El famoso puente sobre la bahía de Sydney, el Real Jardín Botánico, el Opera House, el Conservatorio de Música, el Museo Contemporáneo, el Memorial Anzac, el Museo Marítimo, el Acuario de Sydney, Madame Tussauds, el famoso Queen Victoria Building, etc. Les presento algunas tomas de estos lugares, reiterando que es indescriptible lo que hemos percibido...

En la Bahía, el autor de esta nota con mi esposa...
La Bahía de Sydney y la Urbe, imponentes edificios se levantan en sus calles céntricas.
El Crucero Espíritu de Carnaval, llegando al puerto de Sydney

El Crucero, el puente y la bahía de Sydney

El Centro financiero de Sydney, desde la Bahía...

El Ferry trasportando turistas desde el Zoo de Katonga al embarcadero...el puente  inmenso...


En las escalinatas del Opera House, tomando un descanso breve...

El Royal Opera House desde el Jardín Botánico..
Los edificios del centro de Sydney desde el jardín Botánico...

En la Ribera de la Bahía, las Ibis australianas solazándose 
El Jardín Botánico...



Monumento al ANZAC...

Las Acacias del jardín Botánico...
El frontis del Gran Hotel Victoria en el Martin Place Street




jueves, 13 de junio de 2013

El faro de Macquarie.


Una sensación indescriptible sentimos al presenciar este monumento histórico de Sydney, uno de los primeros faros que se construyeron y que sirvió como guía a los navegantes que llegaban a las costas de Australia.

Situado en la cabeza de Dunbar, Vaucluse, cerca de la entrada al puerto de Sydney. Ha servido como ayuda para los navegantes desde 1791. Otro Faro se erigió en el mismo lugar en 1818. El faro actual fue terminado en el 1883.

El faro está operativo y bajo control de la autoridad de seguridad marítima australiana. Los argumentos son manejados por la confianza de la federación del puerto de Sydney


En el 1976 el faro de Macquarie fue automatizado completamente.

El Faro Macquarie desde 1883

Otra vista del imponente Faro


Arturo, Iván y Chabuca, la inmensidad del mar...


Los inmensos farallones al pie del Faro Macquarie...




El Puentes sobre la Bahía de Sydney desde el Faro Macquarie


miércoles, 20 de febrero de 2013

El Silencio

El silencio, dice más que mil miradas del universo, que se posan en tu figura angelical, musitando tu hermosura a los dioses...

El silencio, lo inunda todo, lo consume todo, hasta el sonido se pierde en sus confines sin dejar oír el eco de tu voz...

El silencio, suena más que el estruendo de un meteorito rompiendo la barrera del sonido y deflagrando en millones de pavesas...

El silencio, es todo el universo y más allá de sus confines adonde el hombre jamás soñó llegar...

El silencio de tus ojos, dejó una reguero de tristeza en el alma y un dolor en el corazón que el tiempo no mitiga... 

Y hasta el sonido de mil bombas atómicas estallando sordamente, se pierden en el horizonte del olvido...

El silencio, eres tú misma, desde que partiste en las alas de la vida, hasta confundirte con el futuro...

domingo, 17 de febrero de 2013

Reminiscencia tuya



Cuando te miro me olvido de todo, del mundo, de las estaciones, de las personas, del agua, del viento, del sol y de mí mismo.    
                                                                                  
Mil recuerdos tuyos regresan en un flash back a mi mente, tan rápido que un milisegundo es corto en amplitud.             
                                                                                     
Me pregunto muchas veces, para qué recordar las cosas bellas que nos regaló Dios si tú estás ausente, no tiene sentido.

No  sé qué tiene tu mirada que me embelesa, me atrapa, me secuestra y me conmueve al mismo tiempo.                
                                                                                                  
Dejo de hacer lo que estoy haciendo y me concentro en ti, solo en ti y aunque sé que estás muy lejos. 
                                                                                         
No puedo sino sentir cómo se acelera mi corazón, cuando tu recuerdo viene a mi mente y permanece imborrable.     
                                                                                                                                         
Dónde estás mujer, quién se adueñó de tu sonrisa o que obstáculos te impiden regresar, qué ríos profundos te demoran.

Por qué no te comunicas, el skype está silencioso, todas las tardes prendo la lap top, esperando te conectes y nada.

Qué haces en tu tiempo libre, aún me recuerdas como yo, o me olvidaste pronto, dime mujer que la ansiedad me mata.

Mis días solitarios y ausentes se llenan con el recuerdo de tu sonrisa, tu alegría y a veces de tu rictus de tristeza. 

lunes, 11 de febrero de 2013

La hermosa Emperatriz(cuento corto)


Eran las 18:30 horas, para ser exactos las 6.30 pm de un día cualquiera de verano, en radio Olivar, sonaba el programa de Juan el “Pike” Mendiola y la canción hit de la semana “música y amor  en verano” interpretada por Junior Milla el cantante de moda, de pronto un automóvil sedan negro con lunas polarizadas llegó puntual a su cita y se colocó a mitad de cuadra con el motor apagado y en actitud de espera, el chofer, un moreno cuarentón con pinta de atleta, salió del vehículo y observó la calle casi desierta y se puso a limpiar el parabrisas, era un maniático de la limpieza no pararía hasta sacar todo el polvo del vidrio, permanecía siempre vigilante y en espera de ella, la primera niña de la tarde que recogía, le quedaban tres chicas más por recoger y un largo camino hasta el Callao, pensaba-todas las mujeres son iguales- se demoraba como cada tarde, desde que la conoció hace ocho meses atrás.  
Jorge, Marco y Carlos, tres amigos del barrio que vivían muy cerca, siempre estaban en el lugar preferente de la cuadra, la ventana del dormitorio de Jorge, este daba al balcón marrón de un segundo piso que se distinguía en la calle por su forma arquitectónica y quedaba precisamente frente al parqueo utilizado por el automóvil negro. Ellos  desde este cómodo lugar observaban todo a  sus anchas, escudriñaban la calle, conocían a los vecinos y distinguían a los foráneos. Conversaban sobre temas triviales y de escasa importancia, mientras sus miradas estaban dirigidas a la puerta del edificio, no querían llamar la atención de los familiares de Jorge que los acogían, de rato en rato intercambiaban sus observaciones, a veces reían burlonamente de algún personaje que caminaba por la calle, o se mantenían en silencio; pero, como todos los jóvenes de esa edad con la adrenalina al tope y el deseo rondando sus venas; pero, la ansiedad los delataba, estaba claro que esperaban a alguien, con seguridad aguardaban la salida de Emperatriz, para mirarla y admirarla, los tres se percataron de la llegada del vehículo y se miraron en silencio, con una sonrisa cómplice se dijeron mil palabras, solo Carlos asentó, llegó el “trasportador”, falta que salga el material y hasta luego.
La tarde de verano se perdía bajo el crepúsculo  que llegaba raudamente, mientras el sol se acostaba en el océano dejando un gran incendio en el horizonte y los noctámbulos se desperezaban en sus dormitorios y se levantaban después de haber descansado el día, a preparar el ánimo para una noche más de diversión, otra noche más en los casinos para probar la suerte tan esquiva, o en los brazos de Baco, con una damisela al lado, para demoler la angustiante vida en pedazos y olvidar, para lograr un premio evasivo, olvidar un amor no correspondido, otra que se fugó en un carro de lujo o por un arrebato machista.
En el interior del edificio signado con el N° 666 de la calle Las Dálmatas, en uno de los departamentos, vivía ella, la mujer esperada ansiosamente por el trasportador  y los otros curiosos, los que se veían disimuladamente, los que miraban tras bambalinas, levantando la cortina con disimulo y las viejas cucufatas, quienes habían comenzado su rutina viperina tras las cortinas, maullando como gatas en celo, mil palabras sobre el comportamiento de Mariasoledad la hija mayor de su amiga Judith, conocida como la Emperatriz del barrio, por su belleza y porte, desde siempre. 
Emperatriz estaba sentada en camisón ligero de seda negra, que resaltaba su imponente figura, frente al espejo concentrada, su mirada se posó suavemente en sus facciones, en sus líneas anatómicas, en sus senos voluptuosos y especialmente en su trasero que más sobresalía de su anatomía, la naturaleza había sido generosa con ella, sonrió pícaramente después de esta inspección inicial. Luego inició su rutina de todos los días, maquillarse, como las diosas del Olimpo mandan, para parecerse a ellas, una actividad en la que ponía toda su concentración porque elevaba su autoestima, era muy importante para ella, era su carta de presentación, su imagen de mujer bella y de cuerpo escultural, lo cuidaba con mucho esmero, dos horas diarias en el “Gym de Manolo Marzzullo”, tiene solo 28 años es soltera, su madre ignora el trabajo que realiza y las amigas de su madre envidiosas ellas, ladran y rajan detrás de sus puertas, a espaldas especulan sobre el trabajo de la hija de su buena amiga, viuda desde hacía 10 años, ella solo sabe que su hija trabaja en un Casino de juegos.
Emperatriz recordó, que por la mañana estuvo en el gimnasio realizando los ejercicios programados, que le permitían tener el cuerpo escultural que mostraba y que era su mejor atractivo para los hombres, ese cuerpo era trabajado con mucho cuidado y esmero, no había ni un milímetro de grasa, sabía y estaba convencida que, los hombres la admiraban por sus medidas anatómicas, era un imán humano que atraía las miradas de los hombres cuando la veían actuar en el gran salón “Cuernavaca” en el vecino puerto. Luego de almorzar, hacía sobremesa con su madre, sus hermanas estudiaban en el colegio, se retiraba a descansar un buen rato.
Continuó su rutina de embellecimiento sentada frente al espejo, se acicalaba y cepillaba el cabello, con el rímel negro delineaba las pestañas y las cejas, que resaltaban sus ojos claros y luego los labios con un color rojo pasión, finalmente se colocaba el vestido  rojo sin dejar de mirarse en el espejo y admirar sus formas, con lo que culminaba su sesión de maquillaje, previa perfumada, tomó su cartera, salió de la habitación, se despidió de su madre con un beso, recomendándole por la seguridad de la casa, ella regresaba en la madrugada, y ya habían robado en los alrededores y hubo intentos de robo en su edificio.
Mario otro amigo que vivía en el edificio había sido enamorado de Emperatriz en tiempos del colegio varios años atrás, guardaba profundos recuerdos de su amor de colegial y por esa razón todas las tardes salía de su departamento y se sentaba en las escaleras que daban a la salida del edificio y allí esperaba con ansiedad y paciencia al amor de su vida, tan solo para mirarla y admirarla, quizás con suerte hablar con ella, acompañarla hasta el carro negro como algunas veces ella lo permitió y decirle adiós. Aun creía en ella, no sabía en qué trabajaba su adorada Emperatriz, aunque los amigos le decían que no era un buen trabajo, por el exagerado maquillaje que utilizaba.  
Mario, escuchó el suave golpe de los tacones de la bella Emperatriz sobre las baldosas marrones del segundo piso, se incorporó de inmediato como picado por una cascabel, aguzó el oído y escuchó acercarse el sonido, ella se desplazaba cadenciosamente moviendo sus caderas hacia escalera para bajar al primer piso, no utilizaba el ascensor, quien la observara de espalda, admiraría con justificada razón su hermoso trasero; bajó uno a uno los escalones del segundo al primer piso, observó la entrada del edificio y luego posó sus mirada fría en Mario, quien quedó petrificado al sentir la indiferencia de aquella mirada que antes fue de amor, Emperatriz hizo un mohín de disgusto, pero que podía hacer, era la única salida y debía ir a trabajar, saludó a su antiguo enamorado y apuró el paso para ganar la salida y evitar el encuentro con Mario, prosiguió su marcha sin detenerse, él sorprendido por esta reacción inusual en ella, se quedó varado pese a su esfuerzo por entablar conversación; Mario atinó a dar unos pasos hasta la entrada de edificio, se detuvo y observó que el chofer abría la puerta, ella subía rápidamente al automóvil que esperaba con el motor encendido, los amigos del segundo piso, nuevamente se quedaron pasmados admirando tanta belleza y preguntándose adónde iría todas las noches, el chofer inició la marcha y se perdió en la noche, eran las 7:15 pm y las luces de la ciudad dominaban el escenario limeño.  Hasta mañana Emperatriz.    

miércoles, 2 de enero de 2013

Abelardo, remontando los 100 años de vida.


Abelardo, remontando los 100 años de vida.

Ayer 1 de enero de 2013 primer día del año, agarramos nuestros bártulos y fuimos a visitar a Abelardo Delgado Monteza, padre de María Isabel y abuelo de mis tres hijos. Lo encontramos en el jardín de la casa, en actitud meditativa. Con seguridad se hacía mil preguntas, es que para un hombre de su edad, haber pasado la barrera de los 100 años de vida, no solo es una gran satisfacción y acontecimiento personal, sino  que trasciende a lo familiar, amical e institucional. 

Quien lo ve en persona, no cree que ya pasó la barrera de la centuria, muchas  personas con quienes conversa, al paso, en el taxi, en el mercado o en Plaza Vea adonde acude acompañado de sus  dos hijas para realizar sus compras semanales, se llevan la gran sorpresa cuando se enteran que es un hombre centenario.

Aunque sus pasos son lentos y seguros, siempre camina apoyado en un bastón de madera. Las personas lo observan con detenimiento y no tardan en preguntarle por su edad, cuando él responde, los curiosos se llevan una sorpresa, porque fácilmente le calculan 80 años, y él dice que esa edad ya la pasó hace 20 años, luego ríe como un adolescente por la sorpresa que causa.

El próximo 5 de mayo, a este paso seguro, estará cumpliendo 101 años, como él dice “me siento feliz de haber llegado a esta edad aunque con los achaques y dolores propios, pero  mi mente está lúcida, aunque el cuerpo no me sostiene muy bien, pero así y todo sigo adelante”.

Al calor de unas copas de vino, se anima a recitar, tiene preferencia por los versos de los tangos que cantaba Carlos Gardel. La copa de vino que brinda con nosotros, por un año lleno de éxitos, lo anima. Poco a poco entra en calor y deja la timidez a un lado, aunque de tímido no tiene nada y se anima a recitar. Comienza su actuación con el tango “mano a mano”, luego vendría “la cumparsita” , "tomo y obligo" y otros más, de sus épocas gloriosas.

Nos comenta que aprendió de cadete en la Escuela Militar de Chorrillos y fue un compañero de estudios de nacionalidad argentina, Delfor Fantón, quien lo inició en estos avatares literarios. Lo sorprendente en él, es que,  recuerda la letra de algunas canciones  casi completas, de otras, solo algunos versos. No está demás decirles que, al recitar se convierte en un excelente declamador, digno del mejor auditorio, poniéndole todo el énfasis al expresar sus versos.

Por momentos rememora su larga vida y se detiene en pasajes que considera muy importantes, desde su niñez violenta en Chota, la muerte de su padre en una refriega, sus estudios primarios en Chiclayo lejos de la casa materna, luego Lima y su ingreso a la Escuela Militar. Precisamente de su vida de cadete, en la  Escuela Militar,  provienen sus mejores anécdotas y se relacionan con el tiempo en que recibió su formación académica, y egresó como subteniente de infantería. 

Así es este señor, dueño de experiencias vividas en las diferentes guarniciones del país, de las diferentes regiones del Perú. Reconocido como héroe nacional y defensor calificado de la patria. Conserva en un lugar especial de su modesto departamento, las condecoraciones, que el país le impuso en reconocimiento a su heroica participación en el conflicto del año 1941, frente al Ecuador.

Es de los pocos que aun viven, que participaron en esta victoriosa campaña y que conformaron esa pléyade de hombres, quienes no dudaron un instante en  brindar su mejor esfuerzo en defensa de la integridad territorial de nuestra patria. Abelardo es un ejemplo para las generaciones nuevas de soldados de la patria y un orgullo muy grande para su familia y sus amigos.  

Abelardo, larga vida te dé el gran arquitecto del universo, para alegría de toda la familia y tus amigos.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

La primavera se aferra al tiempo.

La mañana gris, fría y etérea llega cada día, la primavera no se va y la neblina es una costra, pegada en paredes de edificios y casas, tarda en despejarse y perderse  entre el smog.    
                                                    
Los hombres en el pozo se preparan para el trabajo, no hay descanso, no domingos, ni feriado largo, las maquinas calientan, un halo de vapor se eleva, una febril excitación domina el ambiente.   
                 
Las golondrinas trisan, van y vienen, hacen piruetas en el espacio, cambian de dirección en vuelo, hienden felices a media altura y rosando el suelo, nada las detiene en su rutina.     
                                                                 
Los gallinazos sisean, cabeza negra desnuda y arrugada, vuelan muy alto,  planean en círculos concéntricos, buscan corrientes de aire ascendentes, detectan el alimento con su larga vista. 
                                                                                       
Los aguiluchos se desperezan en el nido, con hambre, lanzan su chillido de alerta al viento, sus padres ausentes, el eucalipto se mece y las ramas se agitan, para ellos será un temblor o quizá un terremoto.

Los loros de cabeza roja, en bandadas invaden Lima, no se salvan los árboles de alamedas, plazas y avenidas, se adueñan de los retoños de los frutos y                                                                                               vuelan alegres con un sonido espectacular y característico.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

5 de diciembre. María Isabel.



Qué duda cabe, todos tenemos un día especial, una fecha que se guarda como un gran tesoro personal. Egoístamente es nuestro día, nadie nos lo puede arrebatar, somos sus amos y dueños por siempre. Perdurará el tiempo que Dios lo permita y será hasta agotar nuestros días, y la misión que vinimos a cumplir.

Ese día, es nuestro onomástico, nuestro cumpleaños, nuestro Hippy Birthday, representa el inicio de nuestra vida en la tierra. Convenimos entonces que, para todos, hay fechas importantes, fechas inolvidables, días incalculablemente memorables y momentos especiales por qué agradecer a Dios. Por los hijos y hermanos que nos aman, los amigos que nos acompañan por siempre y los compañeros de trabajo imperecederos.

Son fechas marcadas por el destino pues brillan con luz propia, son como el faro del mar, que cada noche orienta a los navegantes. Como la estela que fluye de la madre, que ilumina a la familia, acompañando al esposo y educando a los hijos. Hoy que el mundo está en caos, cuánta falta hace la sabiduría de la mujer en el hogar.

Son días especiales en nuestra vida, ¿alguien lo duda?  

Una fecha singular en el calendario de una vida llena de peripecias, anécdotas y vivencias que el tiempo no ha podido borrar. Una vida llena de aventuras, recorriendo los caminos del Perú, los lugares especiales, los paisajes imborrables, los contrastes naturales de la costa, sierra y selva, su flora y fauna, acompañando a tu amigo y compañero de vida, la otra mitad de tu ser.

Cuántos días soleados, con sol abrazador pegado a la carrocería, la escasa ventilación del desierto costero y la sed que envuelve. Noches plagadas de estrellas, recorriendo las carreteras de norte a sur y viceversa, traspasando dunas y grietas, protegiendo a la familia, cuidando al conductor cuando tomaba un descanso, luego de la agotadora jornada de cientos de kilómetros sin detenerse, cargando los bártulos de un lugar a otro de nuestro pequeño universo nacional, para cumplir con nuestro deber.  

5 de diciembre ¡Feliz día María Isabel! Esposa, amiga y compañera.

lunes, 3 de diciembre de 2012

Publicado en El Dominical de El Comercio

El domingo 2 de diciembre del presente año y en el suplemento El Dominical del diario El Comercio, en la página 3, aparece una información referida a la producción del Fondo Editorial de la Universidad Alas Peruanas, en la que hacen referencia a las publicaciones que están entre las 10 más solicitadas y por supuesto más vendidas. Entre esos libros esta en el 8vo lugar "La Prensa limeña en la guerra con Chile". 

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Carta de agradecimiento de José Luis Santillán Rosales.


Queridos tíos de la Promoción Chocano Soto: 

Sean mis palabras de agradecimiento para la Promoción Chocano, por todos los actos nobles, desinteresados y desprendidos hacia la persona de mi Sr. Padre, él quiso luchar hasta el final, porque tenía compromisos pendientes con todos ustedes (Sus hermanos de toda la vida), compromisos de lealtad, de honor, de entrega, de compañerismo y suma amistad, ahora desde el cielo es un celoso guardián de todos los integrantes de tan digna Promoción.

Quiero mencionar en especial a los hombres y mujeres que dirigieron el barco hasta sus últimos días como son mi tío Pepe Soto, hermano del alma compañero y amigo cuántas anécdotas entre ustedes como la cristalería que, mi tío le rompía a mi tía Baty cuando él se molestaba, siempre nos contaba mucho de él, mi tío Toto Acosta que siempre con una sonrisa y donde lo agarraba, venia corriendo a socorrer alguna necesidad de mi papá, mi papá le tenía mucho aprecio inclusive me decía, que quería darle algo especial que nunca sabré que fue, a mi tío Carranza y mi tía Amparo que con una carajeada o una llamada de atención lo ponían en línea siempre pensando en su salud, estaba tan flaco que mi tío Manolo le tuvo que dar un pantalón, a mi tío el más gruñón pero de noble corazón, mi tío Castro que demostraba una dureza exterior, sin embargo, se quebraba internamente por su compañero de jaranas el chino, cuántos consejos me diste tío y estaré agradecido por siempre, a las dignas damas Chocano que siempre estuvieron pendientes de la salud de mi padre y del bienestar de nosotros, gracias de verdad y a todos los integrantes que de una u otra forma participaron en la recuperación de mi papa, dándole fuerzas y esperanzas de vida, que muy ganadas las tenia.

Mi papa el chino, tenia miedo a la muerte y me lo decía, pero mas miedo tenía que lo vieran sufrir, es por tal motivo que decidió partir y dejarnos en paz, no hubiéramos podido lograr abrazarlo, consentirlo, atenderlo, ni mimarlo durante su estadía en el hospital, sin la valiosa ayuda de ustedes, el registro de visitas que marcaba como a presos en su cuaderno quedará en la historia de los Santillán.

Gracias Chocano de todo corazón, siempre estarán presentes en nuestras mentes.

José Luis Santillán.
Kathya Santillán.
Arturo Santillán.

martes, 30 de octubre de 2012

cómo era mi madre


Fidel, un niño de apenas 8 años, huérfano de padre desde los 3 años y con la madre ausente casi desde que nació, vivía con su abuela Antonia de 65 años quien aun derrochaba fortaleza física, era una dama incansable y amaba entrañablemente a su nieto, desde que su hijo Rosendo padre de Fidel falleció en un accidente automovilístico y la madre María pretextando una enfermedad familiar en Lima, había dejado a Fidel al cuidado de Antonia, lo cierto es que, ella había abandonado a su hijo después de la muerte de su esposo, porque sintió que la responsabilidad de criar a un hijo sola, era muy grande y creía no estar a la altura de su responsabilidad. 

Fidel como todo niño de su edad, era alegre y entusiasta, pero a veces guardaba profundo silencio, como esa tarde en que, parado  frente a la ventana, abrió las cortinas de tul, miró cómo la tarde se disipaba en el horizonte, perdiéndose entre cactus, cerros y nubes rojizas, mientras los últimos rayos del sol se despedían, la población acostumbrada a esta rutina, se quedaba a oscuras por breves momentos, hasta que Dionisio  el electricista, prendía el grupo electrógeno que proveía de luz al pueblo, así los innumerables focos de casas, calles y plazas, se llenaban con una tenue luz mortecina, que alumbraba poco y los pequeños comercios y tiendas de abarrotes, volvían a la vida, no sin asegurarse tener muy cerca una lámpara de kerosene o unas velas, que para el efecto daba lo mismo, porque la energía se interrumpía en cualquier momento dado que el motor era muy viejo y la energía se cortaba a las 12 p.m todos los días en algunos sectores y de allí para adelante, la noche era gris totalmente, oscura, lóbrega, silenciosa y a merced de los malos instintos y del intenso frío helado. 

Fidel estaba allí, contemplativo y ensimismado frente al centenario escritorio de persiana modelo Bureau, de 18 cajones, cubierto por una tapa de cuero repujado y un vidrio grueso con filo metálico, que lo protegía de las inclemencias del tiempo, el porta sellos en una esquina, la botella de tinta vacía y la pluma vieja al costado junto al secante de rodillo, viejos trastes, mudos testigos del trabajo concienzudo del abuelo; estaban ahí, eran la prueba viviente de un trabajo duro y sacrificado que el abuelo de Fidel había desarrollado, escribiendo para el periódico de la ciudad. Se sentó en  la silla giratoria de caoba que había vivido sus mejores años, hoy rechinaba al girar bajo el peso del niño, muchos recuerdos le traía ese recinto, el abuelo ausente, el padre muerto, y la madre entrañable que no regresaba a verlo, por razones que ella solo conocía, quitándole luz y sabiduría a su vida. La abuela Antonia en la cocina preparando la cena, eran solo dos, la abuela y él, que cada día compartían los alimentos a una hora exacta, ya faltaba cuarentaicinco minutos para la cena.

Mientras se mecía en circulo sobre la silla, un juego que disfrutaba mucho cada noche, él trataba de encontrar respuestas a sus pequeñas inquietudes, tenía pocas, eran suficientes para su tierna edad, sin embargo, había las que le causaban mayor desasón y envolvían su pequeña cabeza: dónde estaba su madre, por qué se fue, cuándo volvería, estaba lejos de él, por qué la abuela no quería responder a sus preguntas; luego como cada noche observaba la pequeña sala, recorría con su mirada escrutadora, paseándola a sus anchas entre el espejo, el portasombreros, el arco y las flechas, la mecedora, los santos y sus pequeños altares, las velas apagadas y él mirando de hito en hito la fotografía del abuelo Atanasio bien al terno oscuro posando con su viejo violín en el brazo y la mirada hacia el horizonte.  Luego  paseaba su mirada sobre una fotografía amarillenta, volvió a mirarla, allí estaban sus abuelos jóvenes con su padre pequeño, lo guardo con cariño dentro de un álbum,  los libros empolvados de la pequeña biblioteca, en ella el abuelo coleccionaba Selecciones de Reader´s Digest se acercó a esta y empezó a ojearlas, había aprendido a leer precozmente, la profesora Aída le había enseñado en el colegio el uso del diccionario, el abuelo guardaba un pequeño Larousse ilustrado con el que Fidel resolvía las tareas de lenguaje; detrás de los libros grandes descubrió uno de pasta amarillenta, que le llamó la atención por el título, Corazón decía en letras rojas y más abajo el nombre del autor: Edmundo De Amicis, era el diario de un niño italiano, se sentó en el escritorio y empezó a hojear la obra, sus ojos habidos de interés repasaron hoja por hoja, inició con el índice organizado por meses y los títulos de los cuentos mensuales: El Pequeño Patriota Paduano, El Pequeño vigía lombardo y así avanzó hasta llegar al cuento mensual de mayo: De los Apeninos a los Andes,  leyó las primeras líneas y quedó cautivado por las imágenes que le trasmitía la lectura, se acomodó y continuo concentrado con mucho interés, cuando de pronto escuchó que su abuela lo llamaba para la cena, dudó en dejar el libro en el estante, luego lo agarró y se lo llevó al comedor, terminó de comer y después de asearse, nuevamente reanudó la lectura y su creciente interés iba en aumento conforme avanzaba, terminó de leer el cuento y sintió un gran alivio en su ser, había descubierto que el personaje central del cuento, era un niño como él de nombre Marcos, que había tomado la decisión de buscar a su madre Josefa quien había viajado a Buenos Aires en  Argentina en busca de trabajo, el relato de las peripecias y episodios que este niño sufrió durante el viaje de Italia a América y encontrar a su madre enferma en la casa de una familia, le hizo ver cuanta similitud existía entre Marcos y él, esa noche durmió feliz, porque decidió que buscaría a su madre de la misma forma que el personaje del cuento.

domingo, 28 de octubre de 2012

In Memoriam Luis Alberto Santillán Laos.


Anoche en el calor del hogar y en compañía de sus hijos, partió el “Chino” Santillán Laos al rencuentro con el ser supremo. El reino de Dios debe estar complacido, porque llegó  la alegría, la música, una fiesta hermosa habrán organizado para recibirlo. Partió como un valiente, no le tuvo miedo a la enfermedad ni a su secuela, supo aceptarla con una gran fe y optimismo. Nunca se echó. 

Siendo cadetes en nuestra Alma Mater, la Escuela Militar de Chorrillos, descubrimos una afinidad entre varios compañeros y fue la música que nos unió. Las voces, guitarras y canciones en los momentos de esparcimiento y en las misas sabatinas antes de salir de paseo. El “Chino” era el más entusiasta, dibujaba con una gran sonrisa su actuación, con un chiste o alguna frase expresada en el momento preciso.

Lucho con su hermosa sonrisa y su guitarra infaltable, conquistaron la platea. El “Chino” la acariciaba y le sacaba melodías bellas, diestramente manejada con la zurda. En pareja con Juan Zubiaga cantando inolvidables canciones del "Dúo dinámico". Las canciones de "Fedra y Maximiliano" con el suscrito y en las reuniones inolvidables de los artilleros, la música criolla con Tito Aurazo. Tantos escenarios recorrieron, su voz y su guitarra, cantó, encantó y conquistó. Dejó corazones remendados y un corazón que lo amó hasta el final, especialmente afligido. Con el taco en la mano conquistó amigos y preseas.

Atrás quedaron muchas buenas vivencias compartidas. Un protagonista formidable era el “Chino”. Recuerdos imborrables, en la bruma del tiempo en nuestra Escuela Militar. Se quedó vacío el viejo almacén de segundo año, las maniobras y servicios. Atrás quedó el dolor, los hincones, el sufrimiento y las penas. La Escuela, los instrumentos, la casa de Lalo Malca en Breña y esa fiesta inolvidable. La guitarra, la raqueta y el taco, mudos testigos de una vida llena de matices.

Las marchas de campaña, el rancho del Teniente Sánchez, las canciones de la nueva y vieja ola, los campeonatos obtenidos en tenis, atletismo y billar, toda una vida llena de alegrías y triunfos, y también de las otras, de esas que no faltan; pero, esas eran las menos importantes siendo trascendentales.

Así, partió a reunirse con Helena, se lo llevó esa terrible enfermedad que se le presentó sorpresivamente, un día de trabajo cualquiera, recorriendo las calles de esta vieja Lima, para enfrentar su destino y vivir la vida plenamente. La muerte llegó, venía agazapada, escondida, de manera subrepticia y se llevó a nuestro entrañable “Chino”. 

“¡Llora guitarra porque eres mi voz de dolor!”. 

¡Chino descansa en paz!      






domingo, 29 de julio de 2012

La embriaguez de la indiferencia, en “Ensayo sobre la ceguera” de José Saramago.


                                   Deseo iniciar  este breve  ensayo, primero, trayendo a colación una frase que me parece cae a esta novela de Saramago, como pedrada en ojo tuerto “No hay peor ciego que aquél que no quiere ver”, en segundo  lugar el nombre, por qué embriaguez de la indiferencia, porque el concepto de embriaguez nos dice que se trata de un estado de excitación psíquica y falta de coordinación motriz en una persona, causado por el alcohol, en este caso, eso es lo que sucede cuando la indiferencia copa a la persona y gana su psiquis.

(…) Estoy ciego, estoy ciego, repetía con desesperación mientras lo ayudaban a salir del coche y las lágrimas, al brotar, tornaron más brillantes, los ojos que el decía que estaban muertos(…)(José Saramago, 10) muchas veces no se necesita estar ciego para no ver las cosas que se suscitan cada día, los hechos pasan tan rápido, de manera vertiginosa a nuestro alrededor, que no tenemos tiempo de fijarnos en ellos y la mayoría de las veces somos insensibles ante ellos y guardamos prudencial distancia para no dejarnos absorber.

                                   Una especie de deshumanización se va apoderando de las sociedades, personas, victimas del desarrollo tecnológico, de la influencia de los medios de comunicación, de la globalización; así el deterioro del medio ambiente contribuye de una manera significativa en los cambios climáticos, que afectan a personas y comunidades indefensas como la nuestra y en el caso específico del friaje que afecta a nuestra zona andina, diariamente mueren niños y animales que conforman los bienes de las comunidades más pobres del país, mientras se apela a la solidaridad de las personas que responden  de manera inmediata, se nota la indiferencia marcada en la agenda del gobierno que está en la otra orilla, preocupado por las encuestas, en solucionar problemas menudos como la elección de los jueces del TC, el Defensor del pueblo y autoridades del BCR.

                                   (…)Pasen ustedes, es orden del doctor, es un caso urgente. La madre del chico estrábico protestó, el derecho es el derecho, ellos estaban primero y llevaban más de una hora esperando. Los otros enfermos la apoyaron en voz baja (…) (José Saramago, 20), pero por qué razón las personas demuestran tanta indiferencia con los problemas de los demás, es que todos caminan ligeramente apurados por solucionar los suyos, presionados por la influencia del sistema y los estímulos que reciben diariamente. Esto afecta el espíritu solidario, que debe caracterizar a las personas, nos cubre una coraza de cocodrilo en la piel y una de rinoceronte en el corazón, nos convertimos en individuos  egoístas, no tenemos tiempo para los demás, somos indiferentes, insensibles y ciegos, nos gana el dinamismo de la vida, queremos todo para nosotros y esta ceguera que a la vez es la misma indiferencia, es contagiosa, se ha convertido en una plaga, afecta a todas las personas, cuando más encumbrados están, mucho más lejos de la solidaridad se encuentran, mucho más cerca de la soberbia se estiman.

                                   (…)Si, como dice, mis ojos están perfectos, por qué estoy ciego, Por ahora no sé decírselo, vamos a tener que hacer exámenes más minuciosos)(…)José Saramago, 22), esta ceguera es  muy especial, con características singulares, por lo que no es una enfermedad que se encuentre dentro de los estándares que ven los médicos oculistas, sino al perecer, se trata de una dolencia que proviene del interior de la persona, cuando nos referimos a ello, ingresamos al mundo personal de cada individuo, a los sentimientos y haciéndolo extensivo a toda la raza humana, es una enfermedad que afecta las fibras más sensibles de cada uno, perturbando su comportamiento frente a los demás.

                                   Si nosotros buscamos abrir los ojos ante la realidad, debemos comprender que existen una serie de factores sociales, económicos, políticos y valores que norman la vida de una sociedad, que por influencia del desarrollo de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC), hacen que nuestro mundo se desvirtúe cada día más, ese velo no nos deja ver a nuestro alrededor, miramos el árbol, pero no el bosque, esos valores se han perdido, con la supuesta libertad que actualmente gozamos todos, permitiendo desarrollar el instinto, más no lo racional del ser humano, al dejar postergadas las reglas que regulen las actitudes humanas.

                                   Como ya anotamos al principio, juega un papel importante los aspectos psicológicos de las personas, quienes son los protagonistas, como lo son: sus debilidades, su falta de valores, los miedos y la poca autoestima en las personas, que en la mayoría de los hechos y vivencias les impide ver esa luz real y verdadera y no aquella revestida de una ceguera que nace del interior y que le impide valorar a las personas en su justa dimensión para enfrentarse a situaciones que les producen temor, no olvidemos que el hombre es ciego por naturaleza, además es el ser que tropieza dos veces con la misma piedra.

                                   Esta enfermedad de la ceguera blanca que ataca al personaje de esta novela y después se disemina como una plaga entre los principales protagonistas, es la misma tragedia que domina actualmente a las personas, sociedades, organizaciones, a los líderes políticos del mundo, siendo la demostración que nuestro planeta se encamina a ser una sociedad plagada de egoísmo e indiferencia, dos sentimientos que nacen en el interior del ser humano y como la economía se están globalizando y abarcando hombres, cubriendo sociedades, en nombre de esa ceguera y de la intransigencia se han organizado conflictos mundiales, regionales y locales que han causado millones de muertos, y seguramente en el futuro causarán la desaparición de la civilización, en nombre del desarrollo y de esos sentimientos, cada día mueren más niños en el mundo y en nuestro país para referirnos algo más cercano.