SENSACIONES

SENSACIONES
Nuestras sensaciones más íntimas...

jueves, 6 de enero de 2011

ESTRUCTURA DE ANALISIS LITERARIO DE NOVELA” ABRIL ROJO” DE: SANTIAGO RONCAGLIOLO

1. ARGUMENTO

Abril Rojo es una novela ambientada el año 2000 en la ciudad de Huamanga, Ayacucho, donde se inició la demencial guerra de SL contra el Estado peruano; esta novela nos muestra a una sociedad peruana empequeñecida por sus egoísmos, por los intereses de sus protagonistas, fluctuando en un ambiente de desconfianza, odio y temor, que tiene como antecedente los años de una lucha violenta contra el terrorismo; así durante el desarrollo de la trama percibimos a las autoridades con sus temores, su falta de valores, ausencia de autoridad política, irrespeto a las leyes. El pueblo defendiéndose solo frente al abuso e inacción de las autoridades.

Huamanga, sus 33 iglesias y alrededores son el escenario mágico, religioso, donde la celebración de la semana santa atrae 20 mil turistas nacionales y extranjeros todos los años. Este es el lugar donde un asesino en serie dará muerte una serie de personajes de distinto origen y actividad, quienes son asesinados en diferentes circunstancias y por una sola razón, mantener una aparente calma la lucha interna contrasubversiva.

El Estado representado por el Fiscal y el Juez dos autoridades que representan al poder judicial, miembros del Ejército y la Policía representantes del Ejecutivo, los remanentes terroristas y el pueblo entre dos fuegos, ante la indiferencia del centralismo limeño.

En una zona que aún vivía los estragos de la guerra interna, con una reelección presidencial de Fujimori, con una campaña amañada y digitada desde Lima, la aparición de varios muertos que se entrelazan por la violencia de la lucha armada y un propósito o, móvil religioso.

Dos mitos dominan las costumbres de este pueblo, por un lado el retorno del Inkarri, el Inca rey, que surgió después de la rebelión de Tupac Amaru, sus extremidades fueron enterrados en diferentes lugares del imperio para que no se vuelvan a unir, esa partes están creciendo hasta unirse con la cabeza entonces el imperio resurgirá y aplastará a los que lo desangran.

Por otro lado, la muerte de Jesús hasta su resurrección por espacio de tres días los feligreses se abandona a la celebración pagana, el alcohol, sexo y otras actividades, bajo el manto de que Jesús está muerto y no ve a los pecadores.

Un fiscal que ve en estas muertes un rebrote de la violencia senderista, empresarios y las autoridades que quieren mantener un ambiente de tranquilidad por la semana santa y para no alejar a los turistas.

2. TEMA

A. EL AMOR.

Un amor que nace entre el Félix Chacaltana Saldívar fiscal distrital, enamorado de Edith Ayala, la azafata del restaurante El Huamanguino, lugar donde el fiscal almuerza cotidianamente.

B. LA INJUSTICIA.

La injusticia en que viven los pobladores de esta zona, que no han recibido asistencia respecto a sus familiares desaparecidos, se percibe que el Estado trata de mantener el Status, sin darle una solución a las causas sociales, económicas y políticas que dieron lugar a la nacimiento del senderismo.

C. TEMOR.

El temor en que vive la población de Ayacucho, por un lado el recuerdo permanente de la violencia senderista y del Estado, por otro lado la indiferencia de las autoridades para comprender sus problemas y dar solución.

3. ASESINADOS.

- Teniente Alfredo Cáceres Salazar ex combatiente contra SL en la zona, muerto carbonizado (rociado con kerosene), pero antes le sacaron el brazo derecho y dejaron una cruz en la frente.

- Edwin Mayta Corazao, encontrado muerto cerca de una fosa común abierta, le falta el brazo izquierdo, le fue cercenado y se desangró.

- Hernán Durango Gonzáles, alias camarada “Alonso”, huyó del penal de máxima seguridad, fue muerto crucificado en las faldas del cerro a espaldas del penal, cerca de una fogata.

- Padre Sebastián Quiróz Mendoza sacerdote a cargo de la Iglesia Corazón de Cristo.

- Edith Ayala, azafata del restaurante El Huamanguino.

- Comandante EP Alejandro Carrión Villanueva, es muerto a tiros por el fiscal provincial Félix Chacaltana Saldívar.

4. CIUDAD.

La ciudad de Huamanga donde transcurre la trama de la novela, durante la celebración de la Semana Santa el año 2000.

5. ESCENARIOS.

- La ciudad de Huamanga.

- El distrito de la Quinua.

- Yawuarmayo

- Cárcel de Ayacucho.

- La Iglesia Corazón de Cristo.

6. ESPACIOS URBANOS Y RURALES.

- La ciudad de Huamanga donde transcurre la trama de la novela, durante la celebración de la semana santa el año 2000.

- El distrito de la Quinua, lugar donde el fiscal Chacaltana realiza sus primeras investigaciones sobre Edwin Mayta Corazao y es atacado hasta ese momento por un desconocido que le ha hecho vigilancia y seguimiento.

- Yawuarmayo, lugar a 7 horas de Huamanga, al que fue comisionado el fiscal Chacaltana por el comandante Carrión para supervisar las elecciones de abril 2000, en ese lugar fue motivo de atentado por Edwin Mayta, el que huye después de la golpiza que le da el fiscal.

- Cárcel de Ayacucho, donde se entrevista el fiscal Chacaltana con Hernán Durango Gonzáles, camarada “Alonso” sobre los hermanos Mayta Corazao.

- Cerro Acuchimay, lugar donde se encontró el cadáver de Edwin Mayta Corazao en el interior de una fosa común.

7. LOS PERSONAJES

a. PRINCIPALES.

- Félix Chacaltana Saldívar, Fiscal distrital adjunto, encargado de las investigaciones de los asesinatos.

- Comandante EP Alejandro Carrión Villanueva.

- Capitán Pacheco. Comisario de la ciudad de Huamanga.

- Carlos Martín Elespuru, miembro del servicio de inteligencia y que trabaja con el comandante Carrión. Redacta el informe final dirigido al Servicio de Inteligencia, sobre el asesinato del Comandante Carrión y hace responsable al fiscal Chacaltana

- Padre Sebastián Quiróz Mendoza, párroco de la Iglesia Corazón de Cristo.

b. SECUNDARIOS.

- Teniente Aramayo, comisario de Yawuarmayo.

- Coronel Olazábal, Director del penal de Ayacucho.

- Juez Briceño.

- Edith, la mesera del restaurante El Huamanguino.

- Hernán Durango Gonzáles, alias camarada”Alonso”, preso en la cárcel de Ayacucho por terrorista.

8. ANALISIS DE LOS PRINCIPALES PERSONAJES.

A. Félix Chacaltana Saldívar, Fiscal distrital adjunto, encargado de las investigaciones de los asesinatos. Un año de servicio en Ayacucho, encargado de las investigaciones de los asesinatos, es un individuo apocado, débil de carácter, acomplejado, reglamentoso y muy creyente en la vida ulterior a la muerte, con una profunda dependencia de su madre fallecida, con quien conversa y a quien da cuenta de todos su actos. Respetuoso de las tradiciones religiosas y folklóricas del pueblo, trata de demostrar eficiencia en el cumplimiento de sus funciones muy estricto y pegado a los reglamentos. Desde niño vivió en Lima, alejado de la violencia senderista, el ejercicio de su trabajo en la capital, un escenario con otra realidad, hace que le sea difícil insertarse en el sistema de vida imperante en Ayacucho que vive en declaratoria de emergencia, con las garantías suspendidas. En la figura del fiscal Chacaltana se unen de manera compleja dos tradiciones, la del típico detective occidental que basa su trabajo en hechos concretos y la del que vive inmerso en un mundo mágico donde es posible hablar con la madre muerta.

B. Comandante EP Alejandro Carrión Villanueva. Jefe Militar de Huamanga, hace cumplir las disposiciones del Comando Conjunto de las FFAA, tiene a su cargo el mando político militar de Huamanga, es la máxima autoridad, utiliza al servicio de inteligencia para tener conocimiento de todo lo que sucede en su zona de responsabilidad y controlar a las autoridades. Es un esquizofrénico, el verdadero asesino, tiene como cómplices al padre Quiróz y a Justino Maya Corazao en la muerte del teniente Cáceres, luego asesina a todos los testigos. Según su apreciación mató a un terrorista, un militar, un campesino, una mujer, un cura.

C. Edith Ayala, la mesera del restaurante El Huamanguino, hija de Ronaldo Ayala y Clara Munguia, terroristas que murieron en un ataque a la cárcel de Ayacucho. Se enamora del fiscal Chacaltana y es violada por éste en su pensión. Amiga del detenido por terrorismo Hernán Durango Gonzáles camarada “Alonso” quien huye de la cárcel de máxima seguridad y es asesinado.

D. Capitán de la Policía Nacional Pacheco. Comisario de la ciudad de Huamanga. Cumple las disposiciones del Comandante Carrión sobre operativos, desconfía del fiscal Chacaltana. Evita todo contacto con el fiscal. No quiere que los asesinatos se relaciones con el terrorismo, porque la seguridad interna de la ciudad está bajo su control y además porque con la llegada de la semana santa, crearía caos en los turistas y los ahuyentaría.

E. Faustino Posadas médico legista del hospital militar, encargado de realizar las necropsias de ley a los asesinados y entregar los informes al fiscal para que este eleve los informes a las autoridades competentes. Es un médico que sigue una rutina diaria, es desaseado y descuidado con su persona.

F. Juez Briceño, su deseo ferviente es comprarse un carro que es el principal tema de conversación. Es arribista e intrigante, franelero.

G. Justino Mayta Corazao, trabajó como empleado de servicio con el padre Quiróz, quien lo despidió por el robo de un cáliz, este conocía el funcionamiento de un horno crematorio en el sótano de la Iglesia, que fue utilizado por la iglesia para cremar los cadáveres de las personas que morían y no podían ser enterrados en el cementerio de Huamanga durante la época de violencia. Hermano de Justino Mayta, quien en los años 90 fue detenido por el Teniente Cáceres, llevado a la base contrasubversiva y fue desaparecido, no se encontró su cadáver se sospechaba que era parte de SL

9. LOCALICACIÓN

La novela se encuentra ambientada en el años 2000, en los preámbulos de las elecciones para reelegir a Fujimori, Ayacucho, Huamanga aún vive los estragos de una guerra violenta entre SL y la FFAA, la población con una gran desconfianza en sus autoridades y el temor natural que dejó como corolario la demencia violentista de SL y del estado.

10. TIEMPO HISTÓRICO Y ACTUAL

El tiempo histórico abarca algunos espacios de la guerra contrasubversiva que llevó a cabo el estado peruano contra SL desde el año 80, las condiciones sociales, políticas y económicas, establecieron un escenario de violencia, de reivindicación, con la declaratoria de Zona de Emergencia, en la que el control de las actividades estaba bajo el mando del jefe Político Militar de la Subzona de Seguridad y también de violación de los derechos humanos por ambos contendientes.

La situación actual respecto a las condiciones sociales, políticas y económicas no han variado, el reconocimiento de los desaparecidos aún está por definirse así como la compensación a los familiares, en una situación donde plenamente se respeta el estado de derecho.

3. CONCLUSIONES.

En la Semana Santa de 2000, coincidiendo con los comicios presidenciales, un asesino en serie empieza a hacer de las suyas en Ayacucho.

Las autoridades son indiferentes y sólo piensan en las ganancias que les dará el turismo durante el feriado y en no generar escándalos durante la época electoral. El único que parece querer enfrentar el problema es un oscuro funcionario, el fiscal distrital adjunto Félix Chacaltana Saldívar. Al hacerlo, revive la pesadilla que fue el conflicto interno para esta ciudad andina.

El cuarentón y mediocre fiscal Chacaltana, más por apego a los reglamentos que por celo moral, se obsesiona con un caso, un misterioso y sangriento homicidio.

Ayuda a ello el intercalar a la narración principal la aparición de los informes del fiscal Chacaltana y unos raros textos narrados desde un punto de vista distinto al occidental.

El universo que se recrea en la novela es más complejo y evita mejor los estereotipos, la ineptitud de las autoridades provincianas, lo ladino de los comerciantes, entre otros. Además, los personajes y situaciones descritos trascienden la visión limeña acerca de la vida del interior del país.

En este sentido, es un acierto que se evite dar un juicio de valor sobre los actores de la guerra interna. El fiscal Chacaltana, punto de vista principal en la historia, tiene sentimientos encontrados al enfrentarse a terroristas o a militares culpables de violación de derechos humanos. Su posición frente a los dos extremos oscila entre la admiración y el desprecio, el temor y la compasión.

La joven mesera Edith, es difícil no ver en ella y en los cuestionamientos y dudas que genera en el fiscal Chacaltana una referencia a la desaparecida Edith Lagos.

La discusión entre perseguidor y perseguido se percibe por momentos impostada. Algunas de las revelaciones no están lo suficientemente sugeridas en el libro. Por ejemplo, el deterioro mental del homicida o la trágica infancia del protagonista.

INTRIGA, ALCOHOL Y SEXO EN “CONVERSACION EN LA CATEDRAL” DE MARIO VARGAS LLOSA.(BREVE ENSAYO)

INTRODUCCION

Introducción

El presente trabajo explora las debilidades humanas, que se traducen en alcohol y sexo, así como la manera como se van entrelazando y se convierten en el ápice de la práctica de la corrupción y la intriga, utilizando estos dos vehículos propios de la parte oscura del ser humano. En la mayoría de las oportunidades la intriga se ha constituido en una practica cotidiana de los gobernantes de turno, para acumular más poder en beneficio propio y de sus seguidores, cuando no, de sus familiares directos que como dice el dicho” a río revuelto ganancia de pescadores”. Este tema de gran relevancia tiene mucho que ver con nuestra historia Republicana, porque está revestida de hechos de toda índole, sobre todo los de carácter político que han marcado la vida de nuestra nación. Recordemos que, en 1948 irrumpe en el escenario nacional, el general Manual A. Odria, derrocando al presidente Constitucional José Luis Bustamante y Rivero.

El general Odria, durante dos años presidió la Junta Militar de Gobierno, posteriormente convocó al pueblo a las urnas. En unas elecciones amañadas, en el que dejó fuera de la lid política a sus opositores. Encarcelando a uno sus mas leales colaboradores el general Montagne, quien no pudo presentar su candidatura. La represión de entonces se agudizó con la persecución a los apristas y comunistas a cuyos líderes expulsó del país; posteriormente ganó las elecciones y fue elegido como Presidente Constitucional de la República gobernando el país de 1950 a 1956.

Así era el panorama general que se vivió en la década de los años cincuenta, el mismo que constituye el escenario político en que se desarrolla la presente novela. Se trata de una novela de historia política, donde se analizan, a lo largo de una serie de hechos conexos la vida privada de varios personajes que se relacionan entre si desde el pasado, dentro de ellos se puede encontrar desde periodistas, prostitutas, matones hasta políticos y militares.

Odria al igual que Fujimori, también tuvo su Montesinos: Alejandro Esparza Zañartu, un siniestro personaje quien se desempeñó como Director de Gobierno y posteriormente como Ministro de Gobierno (hoy denominado Ministro del Interior). Su actuación se rodeó de misterio y sus excesos contribuyeron al desprestigio del régimen, que acabó siendo muy impopular.

La indignación aumentó cuando en Arequipa hubo un levantamiento popular debido a una salvaje represión militar contra una huelga estudiantil, donde murieron tres jóvenes que portaban una bandera blanca. Odría tuvo que prescindir de Esparza Zañartu y derogar la ley de seguridad interior.

La historia de las dictaduras, y de aquellos gobiernos disfrazados con el manto de democráticos, así como los propiamente reconocidos como producto de elecciones libres en nuestro país, siempre han estado revestidas de un halo de intriga y corrupción, una permanente lucha por el poder, situación en la que vale todo y en el que el control de los medios de comunicación, del poder judicial y de los líderes políticos opositores, es de vital importancia para su supervivencia.

Para lograr este cometido es necesario el empleo de los servicios de seguridad del estado, que dependían del Ministerio de Gobierno y Policía de la época, en el que pusieron a un hombre de características especiales, desafecto, frío, calculador, intrigante; habido de poder y dinero que le había sido esquivo durante toda su vida.

ANÁLISIS O DESARROLLO DEL TEMA

Ambrosio Céspedes, era un negro chinchano de escasa preparación, con un nivel bajo de autoestima y carente de valores morales, de escaso nivel social, un tácito representante de la clase social marginada y excluida del país, pero indudablemente con un gran sentido de ubicuidad o quizás con mucha suerte; por ello, llegar a comprender cómo un personaje de ésta calidad, estuvo presente en hechos que marcarían en el futuro su destino y no estar exenta de cierto calculo, su vida se enredaría en esa incertidumbre llamada futuro con la de los otros personajes. Ambrosio era hijo de Tomaza y de Trifulcio un negro fortachón, delincuente que había caído varias veces preso en Ica y que abandonó a su mujer y sus hijos Perpetuo ya muerto y Ambrosio desde pequeños.

Ambrosio creció en Chincha, desde niño fue muy amigo de Cayo Bermúdez, hijo del Buitre Bermúdez y de Doña Catalina una beata, el Buitre era un prestamista usurero y agiotista que había hecho dinero, con la persecución aprista, luego llegó a ser alcalde, durante el gobierno de Benavides, sin embargo cargaba la agonía sobre sus hombres el haber sido expulsado por ladrón de la hacienda de los De la Flor. Ambrosio durante sus primeros años de estudiante compartió amistad con el Serrano Espina y Cayo Bermúdez, cuando jóvenes los tres en una oportunidad raptaron a Rosa, hija de Túmula la lechera, una muchacha de escasos recursos estéticos, que se dedicaba a vender leche en porongos y de la cual Cayo estaba embobadamente enamorado.

(…) Así que Ambrosio corrió, la alcanzó y la echó al hombro y la trajo y la sentó en la camioneta. Ahí había pescado las mañas de la Rosa, don, ahí visto que se las traía. Ni un grito, ni un ay, solo carreritas, rasguñitos y puñetitos. Lo más fácil era ponerse a chillar, hubiera salido la gente (…) (Vargas Llosa, 53)

Esta chica no era bien vista por los habitantes del lugar mucho menos por la familia de Cayo, pero el amor y el deseo nublan la visión, el entendimiento y agudizan la pasión y el deseo carnal. En un rapto de locura luego de permanecer con ella una semana se casaron sin conocimiento ni consentimiento de los padres del novio, aunque la madre de la novia se frotaba las manos de felicidad por la tremenda suerte que le tocaba a su hija; el padre lo desheredó y Cayo tuvo que ganarse la vida realizando mil tareas, para mantener su hogar, la ultima actividad a la que se dedicaba con esmero era la venta de tractores a los hacendados de la zona.

Cayo Bermúdez, llevaba una vida aburrida al lado de una mujer que no amaba, que no le había dado los hijos anhelados y a la que, hacia responsable de la situación en que se encontraba desde que tuvo la infeliz idea de secuestrarla; mientras por su lado el negro Ambrosio seguía la rutina de su vida de necesidades y frustraciones, su última actividad la cumplía como chofer de un ómnibus interprovincial; por otro lado el serrano Espina ostentaba el grado de Coronel del Ejército y fue nombrado por el presidente Odria como Ministro de Gobierno y Policía. Al entrevistarse ambos personajes, se da el siguiente dialogo:

-(…) Te fregaste por ese matrimonio absurdo- dijo con voz dulzona y paternal- Fue el gran error de tu vida, Cayo. Yo te lo previne, acuérdate.

-¿Me has mandado llamar para hablarme de mi matrimonio?- dijo sin ira, sin ímpetu, la mediocre vocecita de siempre-. Una palabra más y me voy.

- Sigues igual, no aguantas pulgas-se río Espina-¿Cómo está Rosa? Ya sé que no has tenido hijos (…) (Vargas Llosa, 57)

Como la conversación inicial derivaba en recuerdos no gratos para Cayo Bermúdez, y éste mostraba su molestia de Bermúdez, Espina le hace la propuesta, para ocupar el cargo de Director de Gobierno Interior.

-(…) Odria necesita gente de confianza-el coronel contaba las sílabas como si su seguridad y desenvoltura se vieran de pronto amenazadas-.

-Aquí todos están con nosotros y nadie está con nosotros.

-Como ustedes les van a dar gusto, no hay problemas- dijo Bermúdez-¿No?

-El Comercio llama a Odría el salvador de la patria solo por odio al Apra (…) (Vargas Llosa, 58)

Luego de esta propuesta Espina observa la reacción de Cayo Bermúdez, el coronel confiesa con mucha sinceridad que, de muchacho él consideraba a Cayo como su mejor amigo, a quien incluso admiraba, por tener todas las oportunidades de la vida, tener dinero y tener un padre que le hubiera apoyado en todo, si Cayo hubiera sabido caminar por el sendero del estudio, la responsabilidad y la consideración con sus padres; pero por el contrario solo consiguió una mujer y boca que alimentar, haciéndose la vida más difícil, claro está, si él no hubiera cometido el error de dejarse ganar por el deseo carnal.

-(…) Le he hablado al Presidente de ti- . Estábamos barajando nombres para la Dirección de Gobierno y el tuyo se me vino a la boca y la solté ¿Hice una estupidez?

-Un cargo oscuro, pero importante para la seguridad del régimen- añadió el coronel (…) (Vargas Llosa, 59)

Espina según su propio análisis, percibía que Odria necesitaba un hombre como él y Cayo Bermúdez cumplía los requisitos para el puesto, el empleo le permitía realizar los trabajos sucios para el gobierno. Era parte de su función y de su competencia designar a los prefectos, subprefectos y gobernadores en todo el País y de esta manera tender una red de soplones, para el control de la seguridad interior. Odria al igual que Fujimori, también tuvo su Montesinos: Alejandro Esparza Zañartu, un siniestro personaje quien se desempeñó como Director de Gobierno y posteriormente como Ministro de Gobierno y Policía (hoy denominado Ministro del Interior). Su actuación se rodeó de misterio y sus excesos contribuyeron al desprestigio del régimen, que acabó siendo muy impopular. La indignación aumentó cuando nuevamente en Arequipa hubo un levantamiento popular debido a una salvaje represión militar contra una huelga estudiantil, donde murieron tres jóvenes que portaban una bandera blanca. Odría tuvo que prescindir de Esparza Zañartu y derogar la ley de seguridad interior.

-(…) El Serrano creía que iban a renunciar en masa y quería empezar a nombrar prefectos y subprefectos a la loca-dijo Cayo Bermúdez-. Ya ve, doctorcillo, el coronel no conoce a los peruanos.

-Confirme en sus cargos a los que enviaron telegramas de adhesión, y también a los mudos, ya los iremos reemplazando a todos con calma-dijo Bermúdez-(...) (Vargas Llosa, 117)

Muchas veces la falta de conocimiento de la interioridad de cada persona, de la idiosincrasia, así como de sus propios intereses, no nos permite acertar en nuestro análisis y cometemos el error de querer tomar decisiones como designar autoridades en los cargos, sin un tamiz previo. La posición a la que accedía Bermúdez, contaba además con seguridad del estado que se encargaba de la observación, vigilancia y seguimiento de los enemigos del régimen, informaba diariamente al ministro y éste al presidente de las actividades de las organizaciones políticas, empresariales y trabajadores, de las huelgas, paros y manifestaciones que se planeaban realizar, proporcionaba información de primera mano. En ello radicaba el poder que tenía el cargo que Espina le ofrecía a su amigo Cayo Bermúdez.

Luego de ver las ventajas de la posición que ocuparía y de un buen sueldo que recibiría, éste aceptó y ambos hicieron una visita al presidente, ante quien fue presentado Cayo Bermúdez.

Para afianzar su poder, Cayo Bermúdez que desde joven tuvo que enfrentarse a la vida, solo y abandonado a su suerte por sus padres, desarrolló una gran coraza contra todo aquello que era cariño, amor, solidaridad y además acumuló en su interior una carga de resentimiento contra sus padres, familiares y amigos por lo mal que le había tratado la vida. Cayo demuestra su mentalidad intrigante cuando en ausencia del coronel Espina que había viajado al Norte del país, ordena ingresar a la guardia de asalto a San Marcos que se encontraba en paro apoyando la huelga de los ferroviarios.

-(…) ¿Tú diste la orden de tomar San Marcos?-dijo el coronel Espina ¿Tú? ¿Sin consultarme?

-Antes de hablar de San Marcos cuéntame qué tal ese viaje-dijo Bermúdez-¿Cómo van las cosas por el Norte?

-Van bien pero yo quiero saber si tú estas loco- dijo el coronel Espina--. Coronel han tomado la universidad, coronel la guardia de asalto en San Marcos. Y yo el ministro de Gobierno, en la luna ¿estás loco, Cayo?

- Ese forúnculo de San Marcos reventado en un par de horas y sin muertos-dijo Bermúdez-. Y en vez de darme las gracias me preguntas si estoy loco. No es justo, Serrano.

¿No sabías que el presidente quiere evitar líos? - Lo que no convenía al régimen era un foco subversivo en pleno centro de Lima-dijo Bermúdez-(…) (Vargas Llosa, 113)

De ésta conversación podemos inferir que, para acumular más poder en el cargo que desempeñaba y al que había sido llamado por su amigo Espina, sacó a relucir su mentalidad calculadora e inescrupulosa, una personalidad retorcida, desafecta para con los amigos y familiares, huérfano de ética y moral, un tipo ególatra e intrigante cuya una única finalidad era asegurarse del poder al que había accedido y que cada vez se ampliaba más y más, en su provecho y beneficio, creando un círculo de control alrededor del Presidente, del que no escapaba los amigos y compañeros de trabajo, de sus actividades de observación y vigilancia, prueba de ello es que aprovecha la ausencia del coronel Espina para recomendarle al Presidente Odria la intervención en San Marcos.

La respuesta es simple: un país habitado por "vivos", por pícaros, es decir, por gentes de solidaridad restringida y menguada, no podía ni podrá llegar a otro destino así transcurran mil años”. (…) Abugattas, Juan. La reinvención del Perú, Fragmento del discurso de orden pronunciado con ocasión del 450 Aniversario de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, (Lima, 12 de mayo de 2001

Cayo Bermúdez, demuestra a partir de que accede al cargo de director de gobierno y posteriormente como Ministro de Gobierno de Odria, que es un personaje pícaro igual a muchos que pueblan nuestro país, por ello se convierte en un personaje siniestro de la política peruana durante el gobierno de Odria. La carrera meteórica que comenzó como Director de gobierno y terminó como Ministro de gobierno, lo lograría a costa de intrigas y chantajes.

“Si bien es cierto que en la cúspide de la pirámide social de la época tenemos al Presidente de la República, el general Odría. En el desarrollo de la novela es casi como un fantasma. Su sombra planea por todo el relato, pero nunca aparece en persona. Es a sus ministros y colaboradores a los que vemos actuar y tomar decisiones. En especial al ministro de Gobernación, Cayo Bermúdez, que se erige como el verdadero perro de presa, como la mano ejecutora del régimen. Es el que ordena y organiza los chanchullos, los chantajes, los sobornos, la represión, etc” (Zovirax, Así se jodió el Perú Opinión de sobre Conversación en la catedral del 22 de Marzo de 2001)

Cayo Bermúdez debido de su personalidad y temperamento se convierte en una persona indispensable para el gobierno de Odria, a quien le interesaba los resultados, Cayo individuo oscuro y siniestro manejaba los hilos del poder de manera subrepticia, para ello espiaba, buceaba en los desagües de la política.

Cayo manipulaba, intrigaba, pagaba a prostitutas, fichos, empleaba a la policía así como los medios tecnológicos de la época para espiar a los enemigos del régimen, principalmente líderes políticos, sindicales y a todos aquellos a quienes el régimen de Odria consideraban peligrosos para la estabilidad de su gobierno, de esta manera, Cayo Bermúdez, manejaba información privilegiada para informar al presidente enterarlo de todos los problemas que podían afectar al gobierno, utilizaba todo lo que tenia a su alcance para contrarrestar manifestaciones, paros y huelgas, perseguía a los enemigos del régimen a Apristas y comunistas y los desterraba, utilizaba el chantaje para lograr su cometido.

-(…) ¿Has leído La Tribuna clandestina?-dijo el coronel Espina-. Pestes contra el Ejército, contra mí. Hay que impedir que siga circulando esa hoja mugrienta.

-Esas hojitas subversivas van a desaparecer de inmediato –dijo Bermúdez-¿Entendido, Lozano? (…) (Vargas Llosa, 116)

Cayo Bermúdez es el encargado de proteger al régimen, tiene que acabar con todos los grupos que puedan causar algún peligro (comunistas, apristas...), y lo consigue con sus métodos sin escrúpulos. También es el encargado de mantener le censura en la prensa, de castigar a aquel o a aquellos que muestren oposición, como es el caso del diario La Tribuna que circulaba de manera clandestina porque el gobierno lo había cerrado. Desde su puesto se encarga también de asegurar el éxito del presidente. Para esto compra a gente para que le apoye en las manifestaciones, o les obliga con amenazas, o elimina a los opositores políticos. Se entera de todo, y al más mínimo indicio de levantamiento, allá va él con sus matones para acabarlo. En cuanto a su vida personal, cuando sale de Chincha abandona a su mujer, Rosa, y nunca más volverá con ella.

Estando en Lima, una noche en una actuación en un club nocturno, se fija en una de las artistas, La Musa, Hortensia, tan bella tan guapa, pero un problema: le gustaban las mujeres. Utilizaba a las prostitutas como es el caso de La Musa, Hortensia vedette, bailarina del night club Embassy, Cayo se las arregló para conseguirla dándole todo con lo que ella podría soñar, una casa, vestidos, joyas...era una mujer blanca, hermosa de buen cuerpo y cabellos negros, se convierte en amante de Cayo Bermúdez, quien le pone una casa en San Miguel y la saca de ese lupanar, la utiliza para sus siniestros fines pues es en esta casa se reunían los amigos de Cayo, Fermín Zavala, un senador y un serie de personajes encumbrados de la época, éste lugar era el centro de las orgías, donde se mezclaba el alcohol, mujeres y drogas.

Esta bailarina tenía muchas amigas del ambiente, que eran asiduas asistentes a las reuniones las principales eran Queta, Nancy, también participaba la rubia Ivonne la francesa, ésta última dueña de un bulín, quien era acompañada por Robertito un joven con rasgos y actitudes amaneradas, como siempre”prostitutas y homosexuales” conviven en un mundo sórdido, Robertito fungía de acompañante de esta última. Tenía por empleadas en su casa a Símula una negra de edad, su hija Carlota y Amalia, todas ellas incondicional de Hortensia y del amo Cayo Bermúdez quien era el financista. Hortensia y Queta tenían una extraña relación lésbica y no les importaba entregarse a las caricias en presencia de sus empleadas o del mismo Cayo Bermúdez, quien observaba como ambas mujeres, se entregaban al amor como dos lobas en celo, mientras en la penumbra de su solitario asiento éste masticaba una sonrisa cachacienta

Precisamente en la casa de Magdalena, centro de operaciones de espionaje y orgías de Cayo Bermúdez, descubre entre trago y trago las debilidades de cada uno de los personajes que acudían a esta casa, como en Fermín Zavala, padre de Santiago Zavala y dueño de una compañía constructora que estaba encargada de construir colegios y carreteras, de un laboratorio de medicamentos, que tenía abastecía de productos los casinos militares, trabaja en el ministerio de gobierno y policía. Conoció a Cayo Bermúdez el día que llego de Chincha llamado por el Coronel Espina, posteriormente lo invito a conocer la vida nocturna de Lima y lo llevo al Embassy, en este lugar Cayo Bermúdez quedo prendado de la belleza de la Musa, de quien se enamoro. Fermín Zavala estuvo comprometido con otros personajes de la política y militares en una conspiración contra Odría, la que aborto antes de iniciarse, todos los negocios que tenia con el gobierno les fueron cortados por influencia de Cayo Bermúdez, la idea era destruirlo económicamente.

Pero además Fermín Zavala tenia inclinaciones homosexuales que muy bien observadas por el pillo de Cayo Bermúdez en las orgías en la casa de Magdalena, este conocimiento es aprovechado por éste personaje para organizar una reunión y ponérselo en bandeja al negro Ambrosio que era chofer de Cayo, pronto Ambrosio se convierte en Amante de Fermín Zavala apodado “Bola de oro”, su nido de amor es el departamento que Fermín tiene en Ancón, Cayo Bermúdez conociendo este secreto, en el futuro empleara en su provecho, cede a Ambrosio como chofer de Fermín Zavala, de esta manera controlaba las disidencias o complots que pudieran presentarse entre las personas que trabajaban para o con el gobierno. Es así como Ambrosio llega a la casa de Fermín Zavala padre de Santiago cuando éste es estudiante colegial y posteriormente Universitario; además el negro Ambrosio inicia amoríos con Amalia que trabajaba como empleada en casa de los Zavala.

A la muerte de la Musa asesinada por Ambrosio, éste es despedido de su trabajo de chofer por Fermín Zavala con una fuerte gratificación para que guardar silencio y viajara a otro lugar muy lejos de Lima.

Por recomendación de Ludovico, otro personaje del círculo de Bermúdez, quien conformaba también el cuerpo de seguridad de éste, Ambrosio viaja a Tingo María y se lleva con engaños a Amalia la antigua empleada en la casa de los Zavala, quien se había convertido en su mujer y a su hija recién nacida. En Pucallpa invierte el dinero de sus ahorros y lo que Fermín le regala por su silencio, para hacer negocios con el dueño de una empresa de transportes, es estafado por éste, pierde todo su dinero y se ve obligado a robarle una camioneta y venderla a un reducidor, con el dinero recabado regresa a Lima y deja abandonada a su hijita, encontrándose en la capital busca trabajo y por el temor de encontrarse requisitoriado, debe desempeñar labores que oculten su identidad, por lo que le ofrecen una oportunidad de ayudante en la perrera municipal, es en estas circunstancias que nuevamente se encuentra con Santiago Zavala, éste como periodista del diario la crónica había iniciado una campaña agresiva contra la rabia, coincidencias de la vida, se vuelven a encontrar ambos personajes después de varios años.

El día que se levanto Arequipa contra el gobierno de Odría, Cayo Bermúdez fue defenestrado del poder y huyo a Brasil sin despedirse ni dejarle dinero, Hortensia se dio al sufrimiento, regreso a su antiguo oficio en diferentes bulines para ganarse la vida y finalmente termino asesinada, en un departamento sucio y maloliente en Garzón.

Posteriormente Hortensia, sin dinero, volviendo a su antiguo oficio de cantar en Boites, es explotada, se consigue un amante joven, de origen Español, muy guapo que, la explota y finalmente la abandona. La Musa llega a vivir en un departamento sucio y maloliente; ésta mujer chantajea a Fermín Zavala, por su silencio, le pide 100,000 soles, para viajar a México. La Musa es quien le envía una carta a la mujer de Fermín Zavala donde le cuenta que su marido es homosexual y tiene relaciones con su chofe Ambrosio.

Fermín Zavala no estuvo comprometido en el asesinato de la Musa, mas bien le guardaba una consideración especial, por esa extraña relación que existe entre las prostitutas y los homosexuales, además siempre la ayudo mucho con dinero y gestiones de toda índole. Cuando la Musa estaba en mala situación económica, por la precipitada huida al extranjero de Cayo Bermúdez a la caída del gobierno de Odría. El responsable de este asesinato era Ambrosio Céspedes. Posteriormente, Fermín Zavala, muere de un infarto cardiaco en circunstancias que preparaba un viaje a Europa.

Finalmente el error de Cayo fue que confió demasiado en la gente, y en el momento menos pensado le dieron la puñalada. Descubrió que había una coalición, y habló con dos de sus líderes, Fermín y Landa. A Fermín con la amenaza de quitarle todos sus negocios (ya que dependían del gobierno) creyó que le convencía, y con Landa intentó hablar e incluso le tuvo retenido. Pero la gente que estaba en su contra ya había actuado. En Arequipa se había anunciado una conferencia en el Teatro Municipal en contra de Odría, Cayo como siempre, movilizó a un gran número de gente, pero ahí fue donde le engañaron.

Él pensaba que había reclutado a un montón de gente, pero los encargados mandados por él para esto, tan solo mandaron a cinco hombres de Emilio Arévalo y a los dos matones de Lima (Ludovico y Santiago): quería que esa represión fracasara. Cuando Cayo se enteró de esto quiso movilizar al ejército, pero no pudo, entonces mandó abortar la misión, pero ya era tarde. Los siete que habían sido mandados, intentaron reunir a gente de allí, y en un principio eran unos cuantos, pero era gente sin experiencia y no servían. Empezó la conferencia en Arequipa, y se levantaron, gritando: "¡Viva Odría!". Se produjo una gran pelea, y tuvo que intervenir la policía con bombas de humos y tiros.

Esta noticia le dio mala fama al gobierno, y se produjo una huelga de mayores dimensiones, tenían un objetivo: que Cayo dimitiera. Prepararon todo para él, su billete, su destino... y Cayo se dio cuenta de que no tenía amigos en el régimen, a todos les movían sus intereses. Cuando todo acabó y el régimen cayó, volvió de paso a Lima, consiguiendo una mansión, debido a la fortuna que había conseguido. No quería saber nada de nadie.


CONCLUSIONES

La intriga se materializa o patentiza a lo largo de la trama de la novela, porque Cayo Bermúdez se encarga de estrechar el cerco alrededor del Presidente Odría, no permitiendo que ninguna persona ajena se acerque a éste círculo de poder que, él había organizado meticulosamente en su mente maquiavélica y que le dieran excelentes resultados desde que accedió al cargo que ocupaba.

Para lograr su cometido Cayo se valió de muchos medios y formas, utilizando las debilidades propias de los seres humanos, que solo el alcohol puede disipar y librar de barreras e inhibiciones y que le mostraron a seres humanos en sus más lúdicas esencias, necesidades, apetencias y deseos malsanos que este personaje supo aprovechar al máximo para lograr sus fines.

El Presidente establece una confianza única en Cayo Bermúdez, que es su asesor en Inteligencia y Seguridad, por lo que finalmente éste exceso de confianza y las medidas políticas inadecuadas recomendadas por éste nefasto personaje durante el paro de Arequipa, precipitan la caída de Odría y su régimen, lo que finalmente será el fin de Cayo Bermúdez quien huye al Brasil.

Bibliografía.

1. Cea, Martín. Conversación en la Catedral de Mario Vargas Llosa. Arte y Cultura 17-05-2004 I Por.: www.clasecontraclase.cl/periodico.php.

2. Abugattas, Juan. La reinvención del Perú, Fragmento del discurso de orden pronunciado con ocasión del 450 Aniversario de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, (Lima, 12 de mayo de 2001)

3. Espinoza, Cintia. Santiago Zavala, rechazo a las expectativas familiares, Trabajo de narrativa, a20011138@pucp.edu.pe

4. Oviedo, José Miguel. Mario Vargas Llosa: la invención de la realidad. Barcelona, Barral, 1970.

5. Vargas Llosa, Mario. Conversación en la Catedral, Lima, PEISA, 1996

martes, 21 de diciembre de 2010

Un camioncito de madera (Cuento de navidad)

José Armando es hoy un agradable hombre de sesenta años, con 3 nietos hermosos a quienes profesa un inmenso amor, igual que a toda su familia. Se encontraba en la sala de su casa, faltaban dos horas para la cena familiar por Navidad, su esposa con hijos, nueras, yerno y los nietos, se encontraban en el patio conversando alegremente, habían llegado de diferentes puntos del país y el extranjero, iban a pasar la navidad y el año nuevo en la casa paterna, todo era alegría. Por un momento contempló el árbol de navidad, el centellear monótono del juego de luces, los regalos al pié del árbol y su mente voló en las alas de sus recuerdos hacia una fecha igual, pero muchos años atrás.

Jorge Armando tenía 10 años y caminaba por las calles bulliciosas de Jauja, ensimismado en su situación de pobreza, con recuerdos ingratos por la ausencia de sus padres, sin embargo, una sonrisa de esperanza animaba su caminata, por fin había llegado el día, no, la noche esperada con tanta ilusión, un mes y 15 días era el tiempo que tenía guardada la carta dirigida a Santa Claus con su pedido, mañana al despertar tendría su juguete tan deseado.

Eran las diez de la noche del 24 de diciembre de 1959, las campanas de la vieja catedral de Jauja habían repicado llamando a los feligreses a la tradicional Misa del gallo y el padre Fabiano, sacerdote italiano de armas tomar, se paseaba por el exterior de la iglesia, invitando y recibiendo personalmente a las familias. José miraba de lejos, por un momento la imagen de su abuela la sintió a su lado, parecía realidad caminar con ella de la mano, ella le sonreía, luego esa imagen se disipó y volvió a su realidad, recordó que su abuela estaba en casa con sus dolores reumáticos.

De inmediato recobró el ánimo y luego en su mente solo tenía espacio para el regalo que solicitó a Papá Noel, la carta la había dejado debajo de su almohada y al regresar a casa la dejaría sobre el escritorio que fuera de su abuelo fallecido. Vivía en una de las tantas calles de la ciudad, con su querida madre, la abuela Petronila de sesenta años, quien se encontraba delicada de salud, con un reumatismo acelerado en sus piernas, lo que le impedía salir por las noches debido a la baja temperatura de esa época.

Esa noche le dio permiso a su nieto y ella se quedó en casa, cavilando qué hacer para comprar el regalo de su adorado nieto, era inmensa en cariño, amor y se desvelaba por su nieto; pero, no sabía de dónde sacar dinero para comprar el regalo de Joshe. Evitaba salir de noche y dejaba que el nieto, por lo menos en esta noche buena saliera a mirar la ciudad, se contagiara de la alegría, mientras ella presa de dolores se quedaba en cama, con un dolor corporal que le impedía salir con el nieto y una tenaza en el corazón porque lo que más le sobraba era amor y lo que le hacía mucha falta era dinero, así cavilando por varios minutos interminables, orando a Dios por un milagro, finalmente se quedó dormida.

Jorge Armando era un niño bueno, noble, en su carta le pedía a Papá Noel, un camioncito de madera, que él vio en un almacén de la ciudad. La ciudad pequeña enclavada en los Andes centrales del país, apenas llegaba a los veinte mil habitantes, el bullicio era enorme, los niños y sus padres bien abrigados para contrarrestar el frío, salían de sus casas y se dirigían al centro de la ciudad, faltaban casi dos horas para la navidad y todos iban a la iglesia para escuchar la misa.

Llegaban a la Plaza de Armas muy complacidos, se habían preparado en sus casas para recibir al niño Dios, con la alegría e inocencia de un pueblo provinciano creyente, para la noche buena preparaban la cena tradicional, con gallina, cerdo, o cordero, además del chocolate y panetón. Las vendedoras de bizcochos, panetones provincianos, dulces de canela, chocolate caliente y el tradicional calientito para abrigarse por dentro, ocupaban la calle Grau desde el Parque La Libertad hasta la Plaza de Armas, era toda una feria. La Iglesia Santa Fe construida cuatros siglos atrás en 1564 lucía enorme bajo la iluminación casera, el fluido eléctrico era deficiente, todavía no se había construido la hidroeléctrica del Mantaro, la iluminación de casas y de las principales calles era limitada, los focos eran unas velas encendidas en las esquinas, que precariamente iluminaban un pequeño sector y el resto permanecía en la penumbra, los tubos de neón, colocados en las esquinas que rodean la plaza principal, emitían unos fulgores de luz, tan opacos que se perdían en la semioscuridad.

Terminada la misa todos los feligreses regresaban muy contentos a sus casas, para dar cuenta de la cena y luego descansar. Los niños luego de cenar se retiraban a sus dormitorios a esperar la llegada de Santa Claus. Cuando el cura Fabiano se encontraba a mitad de la misa José Armando regresó a su casa, abrió la puerta suavemente para no alarmar a su abuela, ingresó al dormitorio y su adorada madre estaba durmiendo, como siempre, con su rosario en la mano. José Armando le dio un beso y se retiró a su cama para acostarse, no sin antes nuevamente rezar y pedir que Santa Claus le traiga su regalo tan apreciado y tan ansiado y que lo llenara de alegría, faltaban escasas horas para amanecer.

Terminado de orar y antes de dormir, mil pensamientos cruzaron por su mente, desde sus juegos y amigos del colegio, pasando por los momentos de mayor alegría y felicidad compartida con su abuela, hasta los más tristes, como el no haber conocido a su madre y vivir separado de su padre casado con otra señora, pensando y repensando en estas cosas, cerrando los ojos por momentos, esperando la llegada del famoso Papá Noel, quería sorprenderlo en el momento en que le dejaba su camioncito de madera y darle las gracias personalmente, por mucho esfuerzo que hizo no pudo dominar el cansancio y niño al fin, Joshe finalmente fue ganado por Morfeo y se quedó plácidamente dormido.

El canto del gallo en el corral y el trinar de los jilgueros y ruiseñores despertaron a José Armando, alegre y muy feliz se levantó de un salto y lo primero que hizo es buscar su regalo, al lado de su cama, debajo de la misma, cerca a la cama de su abuela y no había nada. Papá Noel se había olvidado de traerle su regalo, no le había dejado ningún obsequio, corrió con las lágrimas saliendo de sus tiernos ojos al lugar donde dejó su carta y allí estaba cerrada, tal como la había dejado. Joshe se sintió el niño más infeliz de la tierra, se entristeció hasta el infinito y finalmente rompió en llanto, interminables lágrimas corrían por sus mejillas, no podía explicarse por qué Santa Claus se había olvidado de él. La abuela fuera de la habitación lloraba tristemente de impotencia y en silencio por el dolor que sentía su nieto y por esa decepción tan grande en su vida de niño.

Un llamado de sus hijos y nietos trajo velozmente del pasado a José Armando, se incorporó, con paso ágil, pese a sus sesenta almanaques bien llevados, salió al patio y contempló feliz a sus nietos que jugaban con un camioncito de madera, cargado de otras chucherías propias de niños.