SENSACIONES

SENSACIONES
Nuestras sensaciones más íntimas...

lunes, 25 de octubre de 2010

El Prestamista.

Eran las nueve de la noche y Manolo Hartica regresaba de su diaria rutina del Club Grau, en la tórrida ciudad de Piura, después de haber jugado y cenado. En el camino lo abordó una chica joven muy guapa y le dijo que lo estaba esperando para un préstamo. Él vio el material joven y sonrió, la invitó a su departamento. Llegaron juntos e ingresaron a la casa, en el interior ella le propuso pasar una noche de amor a cambio de la cuota inicial del préstamo, Manolo aceptó la propuesta y la condujo al dormitorio. Él ansioso procedió a quitarse la ropa y levantó las sabanas.

En ese momento tocaron la puerta del departamento y la fémina le dijo que era su prima, quien estaba esperando, le rogó para hacerla pasar y esperara en la salita, este aceptó. La chica salió, abrió la puerta y en lugar de ingresar la prima apareció un moreno fornido, quien de frente lo cuadró, Hartica atinó a salir rápido del dormitorio, pero, entre los dos lo agarraron en el patio y cuando lo estaban cogoteando, sintieron los ladridos de la Thatcher y los pasos de la familia Ramos, que vivían en el segundo piso, ambos delincuentes huyeron rápidamente del lugar.

Semanas antes y un día cualquiera Manuel Hartica caminaba lentamente por la avenida Sánchez Cerro en Piura, era febrero y los termómetros marcaban 34° C, el calor abrazador del mediodía agitaba su respiración y una vieja enfermedad en las piernas lo tenía casi a punto de retirarlo de las calles y vivir de su magra pensión, en el departamento alquilado en la calle Moquegua en Piura, gratificación atesorada después de 35 años de servicios al Estado como Técnico en la Fuerza Aérea.

Al voltear la esquina y enfilar para su departamento, vio lo que estaba acostumbrado a ver todos los días de Dios, una retahíla de jóvenes mujeres haciendo cola y esperándolo para pedir un préstamo o pagar una cuota mensual. Hartica era prestamista y vivía de los intereses que obtenía. Eran jóvenes, sus edades fluctuaban entre los 18 y 25, la mayoría trabajaba en los diferentes comercios de la ciudad y los sueldos no les alcanzaban y acudían a Don Manolo, como era conocido en el barrio, quien las salvaba de sus necesidades muy apremiantes.

En el segundo piso de la casa que habitaba Hartica vivía la familia Ramos-Rodríguez del Valle estaba conformada por cinco miembros los padres y dos hijos varones y una mujercita, los tres estudiantes secundarios.

Esta familia tenía una perra llamada Thatcher, como la primera ministra de Gran Bretaña de los años ochenta del siglo pasado, de raza Doberman. El padre salía siempre a correr muy temprano por la ciudad acompañado de su mascota, que infundía temor en los pocos transeúntes que a esa hora se desplazaban y sus congéneres. Thatcher ocupaba la azotea de la casa y tenía su propia vivienda que la guarecía del tórrido clima piurano

La vida en la ciudad de los algarrobos transcurría de manera monótona por el calor. Casi todos los negocios cerraban entre la 1 y las 4 pm. La llamaban la “hora del burro” todos hacían la siesta entre estas horas y era muy difícil encontrar personas caminando a estas horas por la ciudad.

Entre esas horas Hartica tampoco atendía, porque a esas horas él se encontraba necesariamente con Morfeo y dormía plácidamente, hasta las cuatro de la tarde en que abría el negocio y encontraba a las jovencitas que le hacían guardia y velaban sus sueños. Cobrar o prestar esa era su vida diaria, anotar en su registro y chequear a las morosas a quienes no volvía a prestar nunca más, claro, perdía el resto de la deuda, así era él.

Luego a partir de las 6 pm, cerraba el negocio y se dirigía a tomar el fresco en el parque infantil, allí se sentaba en un banco y observaba con detenimiento los paseos de los enamorados, los pasos apresurados de los transeúntes, los vendedores ambulantes o acudía a los negocios establecidos en el parque, en los que vendían cremoladas, dulces y comida.

Casi siempre se detenía en la cafetería de su amiga Martha una morena de Morropón que lo traía loco, tenía unas curvas de guitarra y un rostro singular, pero para Hartica pese a su edad, todo hueco era una trinchera y ante la falta de un buen pan podía cambiar por una sabrosa torta. Ella no aflojaba, hacía varios años que se conocían y él le había hecho un préstamo fuerte para abrir el negocio, en compensación ella había tenido sus cositas con Hartica, hasta que lo sorprendió con una jovencita en amena acción amatoria y allí se quebró este romance.

A las siete de la noche invariablemente prendía su cigarrito, era el único que fumaba en el día. Había sido un fumador empedernido, casi una cajetilla diaria, hacía diez años que había dejado este vicio. Luego, caminando cruzaba la Avenida Grau y se dirigía al Club del mismo nombre a jugar ajedrez y cenar, allí se reunía con sus amigos y socios, todos lo conocían por prestamista y porque era más duro que “puño de trapecista” no gastaba más de lo debido, así y todo sus amigos lo aceptaban, porque más de una vez los había auxiliado económicamente, a las nueve se retiraba invariablemente y tomaba las de Villadiego, llegaba a su departamento ponía el seguro y hasta el día siguiente.

Una noche, casi a las nueve y treinta, uno de los hijos menores de la familia Ramos-Rodríguez del Valle, llegó asustado al dormitorio de sus padres y les dijo que alguien en el primer piso se ahogaba. La perra Thatcher ladraba insistentemente en la azotea, el hijo mayor trajo a la Thatcher y pudo observar que en el patio del primer piso, que un moreno fornido tenía agarrado del cuello al señor Hartica y lo ahogaba, al lado una mujer ayudaba. Los delincuentes al sentir los ladridos de la perra, abandonaron la casa y se perdieron en las calles poco iluminadas de la ciudad.

Una llamada de emergencia hizo que la policía se hiciera presente, cosa inusual en el barrio, porque los vecinos salieron alarmados por la presencia de dos patrulleros, los efectivos policiales se llevaron a Manuel Hartica a la comisaría para sus declaraciones.

Una cruz en el alma.

En el populoso distrito de la Victoria en Lima, Perú, entre el jirón Sáenz Peña y la avenida Manco Capac, está situada la calle Londres, ¡Qué tal nombre! cuadras primera y segunda, las casas despintadas y llenas de ese humo negro que deja el dióxido de carbono (CO2), la contaminación también causa estragos en esta zona, debido a la cantidad de vehículos que circula por sus calles.

En estas calles olvidadas por las autoridades y contaminadas por el dióxido de carbono, están la mayoría de talleres de frenos, son negocios informales que no pagan impuestos. No solo eso, sino que debido a la falta de espacios en sus “talleres” y a una regulación municipal, invaden las calles que las utilizan como tales.

Los vecinos ya se acostumbraron, son más de treinta años que funciona de esta manera. Ninguna autoridad municipal, ni policial van para realizar sus rondas. Tienen nombres diversos, sacados del ingenio, la imaginación y creatividad popular: frenos “Bigote”, el Piurano, Freddy, las Zapatas, el chileno, López, el Servofreno y muchos otros que se alejan del recuerdo.

Los trabajadores son de extracción popular, chinos, cholos y negros se dan la mano, se conocen mucho tiempo y bromean entre ellos. Los hay de todo orden, los que salieron de los penales, aquellos desocupados permanentes, los que se cachuelean ayudando aquí y allá, los jaladores que se apostan en la avenida Manco Capac para captar clientes y llevarlos al “taller”.

A estos lugares acuden un sinnúmero de vehículos, los numerosos Tico´s las camionetas Station Wagon. Llegan directamente, son clientes conocidos, los atienden rápidamente, cambio de pastillas y zapatas posteriores. Los repuestos están preparados los reemplazan rápidamente. Con los clientes particulares se toman su tiempo, miden las horas y en algunos casos se exceden, con la molestia de los usuarios.

Entre fierros, herramientas, paneles publicitarios y propagandísticos en las casas aledañas, se desplaza Vito Aliaga en su taller-casa, según confiesa -tiene sesenta años-, su rostro denota una vida de contratiempos. En su local hay un remedo de lo que en tiempos pretéritos fue una sala, sus paredes llenas de afiches, almanaques, entre ellos la fotografía de un soldado paracaidista, abajo una leyenda borrosa decía Batallón de Paracaidistas N° 39 y el año 1988. Es la oficina de Vito, despacha en su viejo escritorio, lleno de papeles y al lado un anaquel mediano con repuestos para frenos.

Un comedor con cuatro sillas mal colocadas y una mesa que derrochó sus mejores años hace tiempo, más atrás la cocina pequeña, un patio risible y al lado los servicios higiénicos, que como en todos estos lugares, son los más sucios y descuidados. Hace falta la mano de una mujer.

Vito no tiene mucho entusiasmo por seguir luchando y tiene sus razones, trabaja por inercia y porque tiene que hacerlo, tiene muchas deudas, la principal una deuda con sí mismo. Es muy reservado hoy amaneció con un aliento de alcohol barato, la juerga estuvo muy buena, no recuerda si durmió, solo que la pasó rebien. Aparenta más edad de la que confiesa y dice que en cualquier momento se va de este mundo, lleva trabajando casi cuarenta años en el oficio y por lo que se ve no es mucho lo que ha conseguido.

Con él vivía su hermano menor Jorge, quien cumplió dieciocho años el año 88. En el barrio vivía un amigo de infancia de Jorge, Alfonso quien lo animó para presentarse al servicio militar, porque ambos querían ser paracaidistas. Los hermanos Pimentes dos fornidos paracaidistas eran el ejemplo en el barrio y pronto se licenciarían del servicio militar, ellos aprendieron otros oficios: como choferes, auxiliares de enfermería y ayudantes de mecánico. Con ese entusiasmo juvenil ambos se veían con sus uniformes de soldados paracaidistas y cumpliendo con su patria.

Jorge comunicó su deseo de hacer servicio militar en Las Palmas se lo dijo a su hermana y cuñada, pese a que ambos se opusieron, al final tuvieron que aceptar porque Jorge estaba muy. Atrás quedaría las palabras de su cuñada Hilda-deberías pensar en ingresar a una universidad o instituto y estudiar una carrera- él no le hizo caso, ya estaba decidido.

Un par de cervezas al mediodía fueron el pretexto que faltaba para que Don Vito hablara, sobre aquello que le pesaba en el alma y era una cruz muy grande en su vida. Cuando murieron sus padres les prometió cuidar a su hermano menor y hacerlo un hombre de bien. El hermano se fue a cumplir su servicio militar a un batallón de paracaidistas, Vito lo fue a visitar los domingos durante el tiempo de la reclutada que pasó rápido y luego el curso de paracaidismo básico, los cinco saltos reglamentario del avión y recibir su codiciada ala de paracaidista, él estuvo presente en esa ceremonia, con un gran orgullo por su hermano menor, lo recordaba como si fuera ayer.

Luego de un tiempo Jorge sería destacado con un batallón contrasubversivo en Cangallo, una zona caliente muy movida, con muchos enfrentamientos con los subversivos de Sendero Luminoso. Pronto ascendió al grado de sargento 2do y era jefe de una patrulla. Un día su patrulla sufrió una emboscada cuando se desplazaban llevando víveres en un camión a la Base, solo quedó un herido, quien se salvó de esa masacre.

Don Vito recuerda el día en que una comisión de fuerzas especiales llegó a su casa y le comunicó que su hermano menor había fallecido en una emboscada. Luego vendrían los funerales, la condecoración y finalmente sus restos fueron enterrados en el cementerio El Ángel.

Después de expresar su pena rompió en un llanto interminable, todos se quedaron mudos, se explicaron las razones por las que Don Vito tenía en su rostro esa mueca de sufrimiento, no cumplió con su promesa a sus padres, finalmente quedó allí en la sala de su casa-oficina, enjugando sus lagrimas y con mil recuerdos de su hermano menor que entregó su vida heroicamente en un paraje andino, por la seguridad de todos los peruanos.

martes, 27 de julio de 2010

BREVE ANÁLISIS DEL CONTENIDO TEMÁTICO DEL CUENTO “CHATEAU CLAIRE” (De la Palabra del mudo. Julio Ramón Ribeyro)

El personaje de este cuento es Claire X una millonaria divorciada que se enamora de José Luis Ramonet , tan mujeriego como Don Juan Tenorio y tan pobre como los bolsillos vacíos de un menesteroso, quien al conocer al Claire X ve la ocasión para que su vida cambie de situación, sobre todo económica y dejar de patear latas.

El eje temático de este cuento por un lado, nos hace conocer como muchas veces las necesidades básicas del ser humano agravadas por la lejanía de la familia, nos obligan a buscar la forma de mejorar la vida y de alcanzar el éxito económico, sin importar nuestros sentimientos fingiendo un amor que no sentimos y procurando mejorar nuestro antiguo comportamiento; por otro lado Claire X mujer acaudalada, sola sin responsabilidades, era una mujer liberal, extravagante, vivía en la opulencia, gustaba del esparcimiento, sin preocupaciones, caprichosa y acostumbrada a llevar un tren de vida donde primaba la diversión completa, amante del golf organizaba torneos con gente del Jet Set, demostraba su poder económico con regalos carisimos a los amigos del novio, con la única finalidad de impresionar o persuadir a su nueva conquista y también a los amigos de éste, para lo cual modifico su comportamiento y se abstuvo de realizar sus antiguas costumbres.

Esta nueva vida no duró mucho tiempo, ambos volvieron a sus antiguas actividades, José Luis a sus amantes abandonadas y Claire a sus torneos de golf, que realmente eran unos bacanales, con lo que acabo el romance de la misma forma como había comenzado...

BREVE ANÁLISIS DEL CONTENIDO TEMÁTICO DEL CUENTO “Debbie lágrimas, madame Salomón y la ingratitud del alemán”(La palabra del mudo. Julio Ramón Ribeyro

El personaje principal de este cuento es Guillermo Ojeda, un anciano peruano color de ébano, quien tiene 112 años de edad y vive interno en un asilo francés.

El Eje temático principal de este cuento, es la pena que embarga a Ojeda y la gran consternación en que vive sumido este personaje, que hace un paralelo y compara su vida de interno, con la famosa película “De aquí a la eternidad”.

Relaciona la pulcritud, limpieza y la blancura de las instalaciones, ropa y aún la dieta insípida que se parece a la de cualquier hospital, con el color albo del más allá, considera además al asilo como un paso previo o una antesala hacia la muerte; cargada además con la insistencia de madame Tiennot la enfermera.

Es un hombre que se lamenta no hablar correctamente el francés y mucho menos el alemán idioma al que considera ingrato, además de vivir en carne propia las limitaciones propias de la edad como la falta de visión, una sordera incipiente y la presencia del Alzheimer en cada uno de sus recuerdos.

Pese a su edad se sentía joven en comparación a Henriette Salomón, hermosa mujer de nacionalidad alemana, su antigua compañera de estudios en la Universidad, la que ya había fallecido hace muchos años. Por ella emprendió los estudios del idioma teutón. Para nuestro personaje el día y la noche no tenían mucha diferencia porque las veía de color blanco, la razón de ello es porque era invidente y le daba igual que se apagaran las luces o las prendieran sea noche o día.

En una visión retrospectiva de su vida, trajo a su mente el recuerdo de su amiga entrañable, Debbie Schulz, una norteamericana de origen alemán, que además era su profesora de este idioma, posteriormente se convertiría en su confidente y finalmente en su amante. Inicialmente él estuvo estuvo solapadamente enamorado, pero por su complejo de inferioridad jamás le dijo nada respecto a sus sentimientos hasta que ella tomara la iniciativa...

BREVE ANÁLISIS DEL CONTENIDO TEMATICO DEL CUENTO “LA INSIGNIA”

De: La palabra del mudo, Antología, Julio Ramón Ribeyro. Ed. MILLA BATRES

Los personajes de este cuento son: Martín hombre de edad dueño de una librería, Feifer escritor extranjero que, había trabajado en la Pilsen y fué muerto de un bastonazo en una estación en Praga, capital de la antigua Checoslovaquia, hoy República Checa, además el narrador no identificado con espíritu coleccionista.

El principal eje temático de este cuento es la casualidad, el azar, que se manifiesta en la sucesión de una serie de hechos en la vida del relator que es el personaje principal, quien es atrapado en la vorágine de vivencias nuevas que se encadenan desde el momento en, que por ese albur del destino encuentra un objeto de plata con unos extraños signos, para él inicialmente sin importancia, pero que, sin embargo al decidir usarla le abre las puertas de una extraña organización al parecer clandestina, al servicio del comunismo internacional, o quizás la fraternidad de los Rosacruces que es mundialmente conocida como la antigua Orden Mística de la rosa Cruz, cuyo símbolo es una cruz con una sencilla rosa en el centro, que bien pudieron confundir al relator, además estaba conformada por personajes disímiles y raros que usaban el mismo símbolo, con signos de identificación prefijados, a quienes conoce y frecuenta a raíz de una invitación insólita y subrepticia que recibe de un personaje desconocido, participa en una serie de conferencias, es reclutado y puesto a prueba mediante el encargo de una serie de órdenes del jefe, lo hace con tanta meticulosidad y premura que causa la satisfacción de ellos, quienes satisfechos le asignan nuevas comisiones de mayor riesgo y responsabilidad y por ello es promovido a niveles superiores para finalmente ocupar la presidencia de la organización, sin embargo pese a haber realizado una serie de acciones en provecho de su organización, haber viajado al extranjero y recibido una gama de facilidades en su estadía, jamás pudo explicarse así mismo, el fin que perseguían las actividades que realizaba la organización a la cual pertenecía, demostrando de esta manera un gran cinismo o una ignorancia supina.

domingo, 25 de julio de 2010

ANÁLISIS TEMÁTICO DEL CUENTO "ALIENACIÓN" DE JULIO RAMÓN RIBEYRO.

De: La palabra del mudo, Antología, Julio Ramón Ribeyro. Ed. MILLA BATRES

Los personajes de este cuento son: el embetunado Roberto López, chico pobre del distrito de Miraflores, hijo de la lavandera del barrio y de un vaporino blancón, Queca la chiquilla más simpática de la collera, hija de un empleadito y que atraía todas las miradas de los púber, dueña de un complejo de superioridad, y los otros muchachos del barrio eran, Lucas Tramontana, "peluca" Rodríguez, el "chancho" Gómez y el relator que no se ha identificado, también el Chalo Sander al parecer primer enamorado de Queca, luego vendría Billy Mulligan, hijo de un funcionario del consulado de EE.UU.

El principal eje temático nos muestra a un personaje acomplejado por su color, su origen pobre, por la diferencia marcada en su educación de colegio fiscal, frente al de sus amigos y porque frecuenta un grupo humano que desde muy niños crecieron en Miraflores un barrio pituco donde la mayoría es de piel blanca, de clase acomodada y acude a buenos colegios.

Roberto López es de esos tipos que imitan todo, que odian su origen y que quieren olvidar el color de su piel, conforme va creciendo va adoptando una serie de actitudes por tratar de mejorar su imagen, de impresionar a sus amistades no solo con su manera de vestir, sino creándose en sí mismo un personaje que dista mucho de lo que realmente es, que adopta un estereotipo distante y distinto, como es el de los “green go´s”. Trata de marcar la diferencia masticando un ingles decepcionante, estudiaba en casa por falta de recursos para hacerlo en una academia.

La intención y el deseo de ser atractivo para las mujeres, no solo lo lleva a plancharse sino a teñirse el cabello de rubio con abundante agua oxigenada, que era el tinte barato de la época, también busca vestirse como un autentico americano, acude a los remates de ropa americana, alimentando su ego y siendo considerado un pretencioso por su misma familia, pues hasta fumaba cigarrillos Lucky.

Roberto López trabaja en la pastelería de los Morales, este también siente la animadversión de su patrón que era un mestizo, con costumbres regionales propias y no aceptaba que su empleado viniera disfrazado, pues cuidaba la imagen de su negocio, fue despedido y contratado a trabajar en el Bowling de Miraflores, donde incremento su inglés y se relacionó con extranjeros, este hecho hizo que adoptara el nombre de Boby López, luego se matriculo en el Cultural Peruano Norteamericano para estudiar Inglés formalmente, aquí conoce a José Mogollón que se hará su amigo inseparable.

Posteriormente vivirán juntos en un cuartucho, luego viajarán a los EEUU y se juntarán con todos esos individuos de otras partes del mundo, que tienen los mismos sueños, las mismas visiones sobre la vida, con una admiración extraña hacia todo lo que es americano y por no regresar acabada la bolsa de viajes, pugnarán por inscribirse e ir a defender una bandera en un País lejano, luchar por un país que no es de ellos, ni lo sienten así, salvo por la promesa de obtener la residencia al regresar, claro si llegaban vivos, finalmente el destino adverso le jugo una mala pasada a Boby López éste perdió la vida en combate y la pensión, su amigo Mogollón perdió solo un brazo, regreso a Lima a vivir de la pensión de veterano.

El final de Queca también es dramático, casado con Mulligan, se muda a EEUU, donde le da un trato despectivo, el mismo que ella le daba al zambo López. Con ella se hace realidad ese antiguo dicho, “con la misma vara que mides, serás medida”.

domingo, 20 de junio de 2010

El día del padre

Hoy, amanecí como todos los días

el sol salió en el horizonte senil

estuvimos esperando su dúctil sabor

para amar sin dicterios, sin deslices

Te amé sin convicción, casi decadente

casi, cayendo en la sima del océano

casi llorando sin lagrimas

así, te amé, con fiereza, con fuerza.

Y lloré cuando te fuiste, silenciosamente

como cuando ,llegaste por dos días

te ausentaste abruptamente

y esperamos amarnos hasta el fin.

Quizás mañana estaré frente a ti

buscando tu mirada, sintiendo tu aliento

respirando tu ser, buscando tu sexo

te amaré como tú quieres, como lo deseas.

viernes, 18 de junio de 2010

El Circo de mis sueños

Hace muchos años, casi 70, los circos eran y siguen siendo los espectáculos más populares en las provincias del Perú, estaban al alcance de los más pobres. Recorrían heroicamente por las carrozables afirmadas, por carreteras intransitables, durante todo el año visitando diferentes provincias de Costa, Sierra y Selva. Especialmente hacían su aparición para las fiestas patrias casi siempre, por no decir siempre a secas, presentaban el mismo espectáculo. Los más entusiasmados con su llegada eran los niños y no interesaba si se presentaban las mismos números, lo importante para ellos eran los payasos y los trapecistas.

Por esos años Jauja era una apacible provincia, las personas se dedicaban al comercio y a la agricultura. Casi todas las familias jaujinas se conocían y se encontraban cuando asistían a misa los domingos, en las tertulias hogareñas, en alguna reunión del Club Jauja, en las efemérides cívicas y las fiestas populares. No era de extrañar entonces que había una relación amistosa muy grande entre la mayoría de familias, en la que participaba también la colonia japonesa.

Sí, Jauja era la primera capital del Perú,reconocida hasta hoy como la capital histórica. Fue hasta que Francisco Pizarro encontró en la riberas del río hablador, la que sería la capital definitiva del Virreinato y luego de la República; pero volvamos a Jauja, para celebrar las fiestas patrias siempre llegaban los circos. Varios años llegó el Circo de los hermanos Aguirre, los tres trapecistas y eran el espectáculo central de este circo.

Este circo con sus payasos con zancos, contorsionistas, trapecistas, domadores y vendedores de algodón dulce, maní, pop corn o manzana acaramelada, eran la alegría de grandes y chicos. La estrella del espectáculo era Diana la contorsionista, cuyo numero revestido de gran elasticidad y flexibilidad, le permitía adoptar un sinnúmero de posturas muy difíciles de imitar. También destacaban los payasos Colibrí y Tamarindo con su grandes ocurrencias que causaban hilaridad en niños y adultos.

Los circos no tenían fecha de llegada y mucho menos de retiro. Cuando menos pensaban los pobladores, el circo se había fugado a otra provincia que los esperaba con la misma ansiedad.

Esa mañana, Modesto y Olga, dos amigos entrañables de aproximadamente 11 años se despertaron muy temprano en sus casas, se reunieron en el parque la Libertad y en una banca frente al jardín de mastuerzos y rosas, conversaron largo rato. Su tema principal el Circo y los diversos números que se presentaban en él, ambos soñaban, ser parte de ese espectáculo, recorrer junto a los payasos y trapecistas todas los confines del Perú, actuar y recibir las ovaciones del público y regresar cargados de triunfos.

Acordaron reunirse en la tarde para ir a ver el circo por enésima vez, se encontrarían frente a la estación del ferrocarril, así lo hicieron, grande fue la sorpresa para ambos constatar que frente a la estación del ferrocarril, el circo de los Aguirre se había hecho humo, nadie les daba razón de nada. Un poco tristones empezaron a preguntar a las personas cercanas, que vivían en la zona sobre el circo, adónde se había ido, un anciano con pinta de vago, muy conocido, les dijo que el circo se había ido a la Oroya.

Modesto dijo, la Oroya está cerca, solo son dos horas en vagón, el vagón de Jauja a la Oroya salía todos los días a las 5pm. Acordaron ir tras el circo, pero no tenían dinero. Olga regresó corriendo a su casa y cogió dinero del cajón de su padre, algunas prendas para abrigarse, miró a su madre que estaba ocupada en la maquina de coser, su padre estaba en la panadería controlando la salida del pan caliente de 5pm. Mientras tanto Modesto llegaba ansioso a su casa, su madre estaba delicada de salud y su padre había salido a trabajar, se ganaba la vida como soldador, ingresó furtivamente al dormitorio de sus padres y cogió los pocos centavos que encontró, a la carrera agarró una chompa de su hermano y salió volando, si se demoraba no alcanzaban el vagón, su madre preguntó ¿hijo adónde vas apurado?, Modesto ya estaba en la otra cuadra y no la escuchó.

Exactamente diez minutos después, ambos estaban esperando ansiosos en el interior del vagón que este partiera, miraban de un lado a otra como buscando si alguien conocido los había visto subir al vagón, claro que los habían visto, pero ellos no se percataron de quién se trataba, hasta que por fin el vehículo se puso en marcha y ellos dieron rienda suelta su alegría e imaginación durante todo el trayecto eufóricos hablaban de sus posibilidades de ingresar a trabajar al Circo.

La llegada a la Oroya fue de noche, de inmediato preguntaron a las personas dónde se encontraba acantonado el Circo, la respuesta no se hizo esperar, Cuál circo niños, el de los hermano Aguirre replicaban ellos, aquí no ha llegado ningún circo, vayan a sus casas a descansar, ya es muy tarde para que estén en las calles. Decepcionados se miraron, se entristecieron, casi con lágrimas en los ojos, se acordaron de sus padres, lo preocupados que podían estar por ellos y lo irresponsables que habían sido, al no avisar a nadie de su aventura y vieron que sus sueños se hacían añicos en cinco segundos. No más circos.

Y ahora qué hacemos dijeron al unísono, busquemos dónde dormir hasta mañana y nos regresamos temprano en el vagón de las 8 am. Tocaron varias puertas y ninguna se les abrió, mientras la noche avanzaba y el frío se hacía mas insoportable, buscaron a un pariente de Olga y este había viajado a Huancayo, se pusieron peor, temblaban de frío y temor, porque además no contaban con el dinero suficiente, hasta que por fin en una casa de una familia buena los acogieron y les dieron un lugar para pasar la noche apiadados por su situación, les facilitaron un pellejo de oveja a cada uno y luego el sueño hizo lo demás.

En la mañana luego de dar gracias a la familia que los acogió, tomaron un desayuno muy sencillo y se dirigieron a la estación del tren. Es en ese momento que Olga divisa a su padre que se dirige a ella y esta en una reacción natural corrió a los brazos de su padre y lo abrazó fuertemente llorando, su padre la abrazó, la besó, no hubo ningún reproche ni sanción, solo un abrazo de padre e hija que se reencontraban después de una breve separación y regresaron juntos a su querida Jauja.

Mientras tanto Modesto al ver al padre de Olga desapareció como tragado por la neblina, luego de varios días aparecería en Jauja nuevamente y se encontraría con Olga, Modesto nunca contó cómo hizo para regresar a Jauja ese día. Los sueños del circo se quedaron en eso un simple sueño de niño, que el tiempo no ha podido borrar...

viernes, 2 de abril de 2010

ESTRUCTURA DE ANALISIS DE LA NOVELA” ROSA CUCHILLO”

COMENTARIOS SOBRE TACNA, HISTORIA Y FOLKLORE AUTOR: ZORA CARBAJAL


LA PROCESION DE LA BANDERA.

Cuando el santo de la espada, General Dn. José de San Martín, al observar el vuelo de las pariguanas visionó en Paracas los colores de la Bandera Peruana, jamás imaginó de lo que sería capaz casi sesenta años después, un pueblo como el Tacneño para mantener latente en su corazón, en el pensamiento de sus pobladores y en sus innumerables acciones, la llama de amor a nuestra patria durante el cautiverio que, estuvieron marcados por hechos heroicos.

Tacna y su pueblo, son un ejemplo para las generaciones futuras, porque no solo se sobrepusieron a sus limitaciones, a sus debilidades, sino también al vil y abusivo cautiverio chileno y a fuerza de tesón, coraje y la entrega de sus vidas pudo legarnos hasta hoy, un hecho singular e histórico, como es la procesión de la Bandera; que en aquellas circunstancias dolorosas y a su paso por las principales calles de Tacna recibió el homenaje silencioso de un pueblo dolido pero unido aún en las autoridades chilenas este singular hecho despertó profundo respeto.

Hoy a la luz de la historia Tacna es la querida tierra que regresó al seno de la Patria después de haber sufrido la violación de sus derechos y soportando estoicamente la abusiva Chilenización; para todos nuestros compatriotas representa y es un icono importante de lealtad a la nación, de fervor patriótico y amor a la Patria que nos vio nacer y que no debemos olvidar.

LOS HEROES SE VAN…

El retorno de los cadáveres de los soldados que entregaron su vida por la defensa de la Patria querida, siempre será motivo de homenajes, de profundo reconocimiento de su pueblo.

Parten presurosos los cortejos fúnebres, una multitud formada por madres, hijos y ancianos acompañan con respeto, con doliente pena a los heroicos soldados que entregaron su vida en la Batalla de el Alto de la Alianza, la ciudad ocupada ve partir a aquellos bizarros combatientes que se enfrentaron con decisión y coraje a un enemigo superior.

De ellos queda la sangre regada en las alturas del Intiorco, el recuerdo doloroso en los cautivos, sus sagradas osamentas retornan a la Patria querida, con el adiós postrero de una multitud dolida, pero segura que el cautiverio no doblegara el espíritu inmenso de fidelidad a la Patria.

COMO SE SALVARON LOS REFUGIADOS DE CAUÑA.

Los españoles trajeron la cruz y la espada para conquistar los pueblos de allende los mares. Chile aplico la fuerza más que la razón o “por la razón o la fuerza”, como reza su escudo nacional, durante la ocupación de nuestra patria; Locumba un pueblo pequeño, regado por el río del mismo nombre, ubicado a 70 kms al norte de Tacna, fue testigo de el accionar heroico del Coronel Gregorio Albarracín conocido como “El Centauro de las Vilcas”, frente a las fuerzas chilenas de Dublé y Roble Almeida, a las que derrotó.

Fueron envidas fuerzas superiores para vengar esta afrenta, para someter al pueblo a sus caprichos y abusos, pero encontraron desolado el pueblo y recibieron información que los desinformó sobre la ubicación de pueblos aledaños y fueron obligados a dimitir la búsqueda de las fuerzas de Albarracín y de los pobladores de Locumba que se escondieron a tiempo. Nuestro pueblo agradecido oro al Señor de Locumba a quien agradecieron por el milagro; la cruz, el fervor religioso, la fe y el amor a la patria logran la unidad de acciones que son admirables.

COMENTARIOS SOBRE LA LEYENDA DE LA LAGUNA DE PACA.

Esta laguna esta dentro los distritos de Paca, Chunan y Pancan de la provincia de Jauja, Región Junín, es laguna se encuentra al norte de la ciudad de Jauja a una distancia de tres kilómetros y medio, existe un mito o leyenda que se ha trasmitido de generación en generación como aquél de su origen.

Respecto a la leyenda de la laguna de Paca, podemos decir lo siguiente: Mi abuela Petronila, me contaba de niño, que en el lugar donde actualmente se encuentra la laguna, hace muchísimos años había una ciudad floreciente, era tan floreciente económicamente que mandaron construir una campana de oro para la Iglesia, pero los pobladores eran a la vez muy pecadores, la población era mala, vivían una vida extremadamente relajada, dedicados al alcohol, las diversiones y el sexo, con un libertinaje parecido a Sodoma y Gomorra.

Un buen día hizo su aparición un anciano harapiento que pedía hospedaje y alimentación, lo pobladores preocupados por sus diversiones y la vida desenfrenada que llevaban optaron por no darle nada, es más se dice que lo corrieron de lugar, burlándose de él.

Este anciano se refugió en uno de los cerros aledaños y desde ese lugar clamó a Dios por un castigo divino para los pecadores que habían olvidado la vida cristiana, es así que una noche del centro de la ciudad brotó abundantemente agua que sorprendió a los pobladores, borrachos, durmiendo, inundó toda la ciudad y enterró bajo las aguas vivos a los pobladores y las casas, coincidió que era noche de luna llena, además que muchos se refugiaron en la iglesia para arrepentirse de sus pecados y tocaban la campana en señal de auxilio.

Los antiguos pobladores y algunas generaciones actuales indican que, algunas noches de luna llena o de cambio de luna, se escucha el tañido de la campana y los pobladores recuerdan esta tragedia del pueblo pecador.

Respecto al presente hecho podemos expresar que se trata de un relato popular, que se ha venido trasmitiendo de generación en generación, algunos de ellos han recibido la información incompleta, otros le han agregado algo de su propia imaginación, lo que se puede considerar como cierto es que, yo si escuche de niño el tañido de la campana y mi abuela me decía hijo es la campana de oro enterrada en el fondo de la laguna. Es probable que en el imaginario popular como el de la generación de mi abuela, aún persistía con mayor fuerza la realidad de este hecho, debemos tener en cuenta que esta presente el hecho de que las poblaciones pecadoras debían sufrir un castigo de Dios, parecido al de Sodoma y Gomorra; podría agregar además que en la permanente lucha entre el bien y el mal, siempre debe vencer el bien y de esta manera la población podría estar graficando el triunfo del bien sobre el mal, como un mal ejemplo que no debe repetirse este tipo de comportamiento colectivo y de esta manera presionar sicológicamente a las nuevas generaciones para evitar el pecado.

Lo importante y rescatable de estas vivencias, es que todos los hechos que forman parte de las creencias, mitos, leyendas, así como de las apariciones fantasmales de los pueblos son producto de su percepción, de las cosas, de sus creencias, sus costumbres, de su fe, de cómo ven o veían el mundo, de su interrelación con la naturaleza y de la influencia de su sociedad sobre ellos.

Comments on the lagoon of Paca.

This gap is within the districts of Paca, Chun and Panc Jauja province, Junin region is lagoon is north of the city of Jauja at a distance of two miles, there is a myth or legend that has been passed from generation to generation and that of their origin.

Regarding the legend of Lake Paca, we can say the following: My grandmother Petronella, I had a child, that the place where it is now the lake many years ago was a flourishing city, was so flourishing economically ordered the construction a gold bell for the Church, but the people were both very sinful, the population was poor, extremely relaxed living a life dedicated to alcohol, entertainment and sex, with a license like Sodom and Gomorrah.

One day an old man made his appearance shabby room and board asking, what people worried about their amusements and riotous living who had opted not to give anything more is said to have rushed to place, mocking him.

This old man took refuge in one of the surrounding hills and from that place cried out to God for divine punishment for sinners who had forgotten the Christian life, so that a night of downtown water flowed abundantly stunned villagers drunk, sleeping, flooded the whole city under water and buried alive the people and houses, agreed that it was full moon night, plus many took refuge in the church to repent of their sins and the bell rang to signal for help.

The old settlers and some generations indicate that some full moon or the changing moon, hear the ringing of the bell and the people remember the tragedy of sinful people.

With respect to this fact we can say that it is a popular story, which has been transmitted from generation to generation, some of them have received incomplete information, others have added something of his own imagination, which can be considered as a is, I hear a child if the ringing of the bell and my grandmother told me son is the bell of gold buried at the bottom of the lagoon. It is likely that in the popular imagination like my grandmother's generation, still persisted with greater force the reality of this fact, we must consider is this the fact that populations were sinners suffer a punishment from God, similar to Sodom and Gomorrah, could add further that the constant struggle between good and evil, good must always win and so the population could be plotting the triumph of good over evil, as a bad example should not be repeated this type of collective behavior and psychological pressure in this way the new generations to avoid sin.

What is important and redeeming of these experiences is that all the facts that form part of the beliefs, myths and legends, and ghostly apparitions of people are products of their perception of things, their beliefs, customs , faith, how to see or saw the world, their relationship with nature and the influence of society on them.

sábado, 13 de febrero de 2010

Genio y Figura del Jirón de la Unión.



Aquella madrugada que salimos apresuradamente del Hotel Bolívar luego de haber celebrado el cumpleaños de Mayra junto a muchos amigos de la Facultad, encaminamos nuestros pasos hacia el Jirón de la Unión, la calle más conocida y reconocida del centro histórico de Lima.

Una persistente llovizna caía a esas horas y enfundados en nuestras casacas caminamos en la penumbra, conversando sobre lo bien que fue la celebración, la alegría desbordante de todos, por momentos nos llegaba el clásico sonido de las maquinas tragamonedas; sí los casinos estaban abiertos, uno que otro personaje caminaba por sus baldosas a esas horas con síntomas de alcohol barato, otros personajes punk en las esquinas fumaban sus pitillos.

La iluminación de las tiendas comerciales había desaparecido, solo algunas lámparas estaban prendidas, la penumbra nos acompañaba por el camino, de pronto como traspasando el telón del tiempo cruzamos una cortina de neblina con su olor húmedo, la visión se hace borrosa y el frío cala los huesos y como si despertáramos de un sueño aparece ante nosotros esa misma calle por la que transitan vehículos, las damas vestidas con abrigo y los caballeros de terno y sombrero, todos con paraguas.

Habíamos retrocedido en el tiempo, estábamos caminando por esa misma calle varias décadas antes, nos sorprendimos de ver los comercios, las personas, su vestimenta, la circulación de los vehículos, los cines Bijou y Excelsior esperando a los cinéfilos, la fachada del diario La Prensa y más allá el Banco Popular, el entonces Palais Concert, hoy convertido en discoteca “Cerebro”, desfilaron por nuestra memoria, la casa Welsch, Sears, Toma y Daca, Oeshle, Bata, Tia y Monterrey y tantas otras que el tiempo se llevó sin vacilar.

Es de día y las tiendas están abiertas, los personajes vestidos con la ropa de moda en esos años jironean, caminan y lanzan piropos románticos y bellos a la guapas mujeres que caminan con garbo y prestancia, ¡sí son las más hermosas de esta parte del Pacífico!, los tapasoles remangados, guardando un verano en sus conciencias, esperaban pasmadamente.

Volver a caminar por el Jirón de la Unión, es percibir la transformación que ha sufrido en este largo periodo desde que fue construida abarcando un largo tiempo, su paso a través de los años, la modificación de su arquitectura y otros innovaciones que se han llevado a cabo.

El Jirón de la Unión se encuentra ubicado en la zona Centro de la Capital, o llamada también Lima Cercado, que tiene cinco cuadras que van del número 4 a la 8, comenzando por el ingreso a la Plaza Mayor. La atraviesan los jirones Ocoña, Moquegua, Cusco, Huancavelica, Ica y Callao.

El Jirón de la Unión antiguamente conformada por casonas hoy es una arteria netamente comercial, un importante informe de PROMPYME, nos indica que actualmente existen 380 tipos de negocios que operan en distintos rubros, de los cuales hay 97 boutiques de venta de ropa, 47 zapaterías, 32 joyerías, entre otros.

A lo largo de sus cinco cuadras, dispone de 7 Galerías comerciales las que están ocupadas por 174 locales y stands, en sus extremos próximos se ubica la Plaza San Martín y la Plaza Mayor, en el mismo centro histórico de Lima. Esa es la razón por la cual recibe una afluencia considerable de turistas extranjeros y nacionales.

El Jirón de la Unión es rico en vida y también en mostrar los aspectos más sensibles de la condición humana, en ella se enfrenta la existencia de un mundo donde habitan personas, viven, duermen y probablemente se enferman y mueren, ante la aplanadora de la modernidad y la pasividad e indiferencia de las autoridades.

Es así que la pobreza, el abandono moral de muchos niños, la búsqueda de una actividad legal o ilegal por los jóvenes, a quienes se les cierra la oportunidad por la presencia de la vigilancia policial y el serenazgo, luchando frente a la necesidad de apoyo, ayuda social para los personajes, aquellos a quienes, la mayor parte del tiempo se les cierra las puertas incluida las de Iglesia.

Recordemos que el Jirón de la Unión se constituyó en una principal arteria de la ciudad, un lugar común donde se desarrollaba actividad comercial y también servía para que nuestros antecesores pasearan por sus calles, ataviados con sus mejores galas, vestidos a la moda de las grandes ciudades europeas estaba de moda en esos tiempos “jironear”, actividad que los antiguos limeños y limeñas realizaban cuando aún había transito vehicular por esta arteria.

El jirón de la Unión es también rico en personajes que cada día y durante la noche circulan, mostrando a cada uno en sus actividades rutinarias. Los hay desde invidentes, hasta minusvalidos. Estos personajes son diferentes en el día con relación a los de la noche, por la noche todos se confunden y aparecen muchos personajes noctámbulos.

Los trabajadores de limpieza, miembros del serenazgo y la PNP haciendo su ronda permanente, la famosa fachada de la casa Courret, de la casa de Bernardo O´Higinss. Monjas vendiendo tamales frente a la Iglesia de las Mercedes para subvencionar los gastos de su congregación.

La Plazoleta de las Mercedes, uno de los tres lugares donde San Martín inflamado por sentimientos libertarios proclamó nuestra independencia, allí está el monumento al gran Mariscal Ramón Castilla. Anunciadores de Internet, de caldo de gallina caliente para levantar el ánimo, el aroma a churros españoles, mazamorra morada, suspiro a la limeña y arroz con leche.

La fachada de Saga Falabella, Mac Donald, GPO, Platanitos, los persistentes balcones coloniales, contrastando con la modernidad de las tiendas mencionadas anteriormente, que funcionan en los bajos de las antiguas casonas. La fachada y parte del interior del Casino de juego o tragamonedas, el Aeroclub.

Durante el mediodía las imágenes del Jirón de la Unión son más elocuentes, se confunden con el bullicio y la alegría propias de las personas que entran y salen de las tiendas, los anunciadores, las bocinas de los taxis, durante el día, pordioseros, niños abandonados, ciclistas, Policías y Serenazgo, el panadero, los limpiabotas y los emolienteros ocupan su lugar.

Durante la noche personajes Punk ganan algunos espacios, conversan indiferentes al paso de las personas o, se juntan frente al ingreso a las discotecas que existen; mendigos que duermen en la Iglesia de las Mercedes, vendedoras de golosinas, churros y café al paso, recicladores de basura cual modernos gallinazos sin plumas, vendedoras de detentes y oraciones para almas creyentes, ancianos pidiendo limosna, invidentes, minusválidos, cambistas y mujeres en sillas de ruedas.

En la madrugada la deficiente iluminación, la vigilancia de los serenos, los juegos tragamonedas abiertos a clientes madrugadores que dejan el jornal del día y salen echando humo de una colilla que se pierde en los dedos amarillos y la conciencia retorcida por haberse dilapidado la comida del día siguiente y se han jugado con la alimentación de su familia.

Así es hoy el Jirón de la Unión, donde se confunden los sonidos y los olores del monóxido de los destartalados carros de segunda que circulan por el centro de Lima, de las pollerías con las modernas hamburguesas y el café al paso, así esta antigua calle de la burguesía limeña y lugar donde las mujeres paseaban sus esbeltas figuras enfundadas en la ropa de moda traída de Europa y los hombres con sombrero, paraguas y sobretodo Inglés se protegían de la garúa, esa misma garúa que esta noche nos acompañó para recorrer sus cuadras y volver al pasado en un instante.

jueves, 29 de octubre de 2009

EL DICK

Olga con sus casi ochenta almanaques a cuestas recorrió lentamente la distancia, que la separaba del taxi a la vereda frente a su antigua vivienda en Jauja. Buscó la llave de la puerta entre sus pertenencias, la cogió lentamente y la acercó a sus ojos, la visión poco a poco le había disminuido. Era presa de una miopía muy aguda y la sordera del oído izquierdo, la obligaba a girar para escuchar cuando le dirigían la palabra. Por un momento se detuvo, los recuerdos se agolparon aceleradamente en su mente, introdujo la antigua llave en la cerradura, que cinco décadas atrás utilizaba para esta actividad y por fin abrió la puerta.
El añejo portón de Pino con más de cien años de soledad, giró y respondió con un sonido gutural, que salió como un ahogo infrahumano y un chirriar agudo de sus goznes, que le recordó tiempos mejores. Olga creyó escuchar el eco de un ladrido, que la hizo tensar sus músculos y agudizar el oído derecho, un fantasmal grito que llegaba del pasado, pensó-el Dick ha regresado-, emocionada apuró sus pasos. Ingresó al interior del patio y recorrió con sus ojos vivaces su entorno, mirando de hito en hito, cada detalle y comparando con las imágenes que llevaba en su mente. Todo había cambiado, ya nunca más sería el mismo hogar que la meciera en su infancia y juventud. Miró la pequeña fuente de agua en el centro y la caída de agua de su pileta central, estaba vacía, inerte, triste y anciana como ella.
De pronto la casa entera recibió un haz de luz intenso, ella ingresó en un túnel interminable, por un instante se impresionó, pero, recobró la tranquilidad cuando vió al final una pavesa, caminó rápidamente en esa dirección y se vio asimisma en el centro del patio, rodeada de flores multicolores: rosas rojas y blancas, geranios y claveles, cartuchos y anturios de color rojo y blanco. Se sentó en el borde del estanque, mojó sus pies y el reflejo que le devolvió el espejo de agua, la sorprendió. Tenía 28 años y a su lado estaba el Dick, su mascota, ladrando amigablemente, moviéndole la cola y haciendo malabares venciendo la gravedad.
El Dick era un perro cruzado; pero, en sus venas corría sangre de un Braco alemán, de extraordinarias características para la caza y el rastreo de la presa. Había llegado a la casa un año antes, fue un regalo del director del hospital, muy amigo de Olga. Dick era experto en recuperar las presas, casi siempre patos salvajes y huallatas que Pepe, hermano menor de Olga cazaba en la cercana laguna de Paca ubicada a cinco kilómetros de la ciudad.
Un toque fuerte en la puerta y Olga aceleró sus pasos y abrió, era Luisa su amiga desde los años de la primaria, conversaron amenamente y Luisa le recordó que ese día en la Iglesia Matriz de la ciudad, se casaba el ingeniero Florencio Artigas, el “Cacique”, prominente hacendado, de 35 años y el mejor partido de la zona central, soltero muy codiciado. Ese mediodía numerosas mujeres verían esfumarse sus sueños de ser la señora de Artigas y estarían presenciando el matrimonio corroídas por la envidia. Los habitantes de la ciudad sabían que Artigas era un picaflor, un mujeriego, había tenido amores clandestinos con muchas mujeres, las ciudades de Tarma, Huancayo y Jauja fueron bastiones de sus amoríos, de todas ellas supo librarse bien.
Las malas lenguas de la ciudad, los correos de trasmisión que se movían en los lonches y en las reuniones sociales, decían que se casaba con la bella Rosalba de 19 abriles, hija de otro hacendado de Huancayo, porque estaba embarazada y Florencio no había podido escurrirse de este bache de su vida. Aún no se notaba la barriga a Rosalba, la empleada de su casa había comentado con una amiga que trabajaba en otra residencia de esta ciudad andina, que ella estaba con todos los malestares propios del embarazo, el padre de la joven estaba que echaba pestes por los cuatro costados y le había dado un plazo perentorio a su futuro yerno, sino, era capaz de cualquier cosa. El rumor llegó a Jauja en un milisegundo, así se enteraron las chismosas de la ciudad y la bola creció y creció.
A las 11:30 de esa mañana, Olga y Luisa se encaminaron rápidamente a la Iglesia, no querían perderse ningún detalle, desde el ingreso de los novios, asistentes, el vestido de ella, etc. No se percataron que el Dick las seguía, caminaban conversando amenamente, en la ciudad no había sucedido nada interesante en los últimos 50 años. Quince minutos después y mientras el sol se elevaba hasta el cenit y algunas nubes grises se levantaban del Levante, el ingeniero Artigas salía de su residencia en la calle José Gálvez con su terno gris, su peinada a la gomina, un gran puro en los labios, los vecinos que lo observaron a través de las persianas de sus ventanales, siempre lo recordarían, su rostro no denotaba felicidad alguna, más bien había un tinte de tristeza, quizás de sorpresa, el cazador había caído en su propia red.
Subió a su moderno Ford rojo compañero de aventuras amorosas, lo encendió, miró su reloj y calculó su tiempo, pensó-tengo tiempo para recorrerla- y recorrió la ciudad velozmente, bajó hasta el cementerio general, subió por la calle Grau, al ingresar a la plaza frenó bruscamente y escuchó un aullido de dolor y siguió, la hora le ganaba, estacionó su auto frente a la Iglesia, bajó, se arregló la ropa e ingresó para esperar a la novia.
Advertidas por Rubén amigo de la familia, Olga y Luisa, salieron de la Iglesia, alargaron sus pasos, atravesaron la Plaza de Armas, en la esquina vieron un tumulto, se abrieron paso desesperadas y se sorprendieron, al ver el cadáver inerte de Dick, había sido atropellado por Artigas minutos antes, ambas lloraron y regresaron a casa con el Dick en brazos, para enterrarlo a los pies del viejo eucalipto.

EL ROSAL DE IRENE

Irene abrió los ojos, recordó a su madre, escuchó el incesante balido de las ovejas y el particular canto del gallo giro. Sonrió acicalándose frente al espejo en su baño. Abrió el ventanal, sintió la luz divina del sol ingresar por sus cortinas y miró su jardín. La lluvia cayó muy suavemente en la madrugada, se notaba en las hojas y flores, se observaba en el verdor del pasto, que parecía una alfombra formada por millones de gotas del rocío. Iría de frente al jardín, observaría los brotes del rosal que había sembrado dos meses atrás. Luego a la panadería Flor Silvestre, a comprar lo necesario para el buen desayuno, faltaban treinta minutos para que su padre bajara al gran comedor.
Extasiada por momentos, se perdía en sus sueños de niña-adolescente, se veía flotar en el aire, volar en los brazos de un Pegaso, recorriendo su mundo, mirando desde las alturas la ciudad, su calle, la casa y especialmente su jardín tan querido, en el que había puesto todo su esfuerzo para sembrar diferentes clases de flores. Todas sus flores eran hermosas y emanaban un olor característico, ella moría por sus rosas. Eran unas rosas fuertes, hermosas y enormes, color rojo sangre, una sola cabía en su mano.
Faltaban dos días para partir a la gran ciudad, tenía que salir de la provincia y estudiar en la capital, soñaba con estudiar enfermería. Lo había decidido aconsejada por una tía y su esposo médico quienes trabajaban en el hospital general de la provincia. Quería ser enfermera como su madre, su bella madre, la abandono seis años atrás, partió a su destino final. Ella sabía que quienes se quedaban en la ciudad pequeña, hombres y mujeres, eran seres derrotados. En la provincia eran escasas las oportunidades de estudio y casi nulas las de un buen trabajo.
Algunos perdían la batalla de la vida al final de la secundaria, se dedicaban de cuerpo entero al dios Baco. Los que partían en pos de superarse, eran los menos, los demás vivían adorando las tardes de futbol y las noches en cualquier bar de la ciudad, cantando boleros y rancheras, mientras el etanol se apoderaba de sus últimos refugios y sueños. Irene sabía todo eso, por un hermano quien había perdido la batalla y se dejó arrastrar por los amigos. El caso de las mujeres era peor, muchas esperaron al famoso “príncipe azul”, que casi nunca llegaba, o caían presas de algún oportunista, quien les dejaba un recuerdo para toda la vida.
Irene sonrió para sí, salió a la calle y fue directamente a la panadería, compró el pan, los huevos y el jamón del país, muy sabroso y regresó de inmediato. Dejó las compras en la cocina y esperó que Matilde, la vieja empleada hirviera la leche recién ordeñada. Matilde vivía con la familia hacía muchas lunas, había criado al papá de Irene y a sus hermanos, eran tres. Cocinaba y mantenía limpia la casa. Irene cariñosamente la llamaba con el diminutivo de Mati, ella sonreía con gran sencillez y sinceridad y le pedía que esperara los tres hervores reglamentarios de la leche, “así mataban los microbios”.
Al poco rato ingresó Manuel, padre de Irene, pidió su desayuno con su gran vozarrón, Mati salió volando de la cocina con la bandeja en las manos, ella sabía que no debía demorarse. Irene conversó con su padre y le hizo conocer sus inquietudes y temores sobre el viaje a la capital. El padre miró con ojos bondadosos a su única hija, le dijo que no debía tener ningún temor, pues iba a la casa de un hermano, que hacía muchos años vivía en la capital. Allí viviría, junto a sus primos, solo le pidió que estudiara con bastante responsabilidad, lo demás debía dejarlo en manos de su padre, quien para todo tenía una solución.
Los dos días para Irene pasaron volando, entre despedida y despedida de sus amigas, la compra de algunos encargos para la familia y la preparación del viaje. Se percató, cuando la noche anterior Mati fue a su dormitorio para rogarle se cuidara en la gran ciudad, y no la olvidara. Ambas mujeres se confundieron en un abrazo, brotaron los sentimientos y lloraron en silencio, recordando a la madre fallecida.
Muy temprano al día siguiente, Irene visitó su jardín, se despidió con pena de cada una de sus flores, muy brevemente porque faltaba poco tiempo para la partida del bus. Tomó su desayuno al vuelo y luego de asearse, salió llevando sus bártulos. Se despidió de Matilde, de Marcial y volvió la vista a su jardín, y sus ojos se nublaron de tristeza. De la casa a la agencia eran tan solo cinco minutos, fueron los más largos de su vida. El Bus partió a la hora señalada y las lagrimas y besos menudearon, abrazó fuertemente a su padre y partió a la gran ciudad.
Los años pasaron muy rápidamente, ocho en total, los mensajes entre hija y padre fueron muy copiosos y abundantes. Irene terminó la carrera de enfermería y consiguió trabajo en una clínica privada, muy bien remunerada. Ella siempre tenía presente su jardín, y guardaba la foto que Mati le había entregado al partir. Se preguntaba habitualmente-cómo estará mi jardín, mi rosal-. Su padre usualmente le informaba que todo estaba bien. Una tarde de marzo, recibió una noticia muy triste, su padre había enfermado gravemente y era urgente su presencia en su provincia. Ella agarró lo que pudo y partió de Lima en el primer carro que encontró, su regreso fue muy triste pensando en lo peor. Llegó a su terruño por la tarde, una lluvia fuerte le dio la bienvenida y rápidamente se dirigió a su casa, al abrir la puerta del que era su hogar, se encontró con Mati, quien la recibió con un abrazo y llorando, le informó que su padre había fallecido una hora antes, fulminado por un ataque cardiaco, precisamente en el instante en que amorosamente arreglaba el hermoso rosal de su hija.

viernes, 17 de julio de 2009

LABERINTO

Salí del laberinto en que se había convertido nuestra vida,
me perdí de tus desvelos y tus lagrimas,
me aparté de tus reproches.

No estaré nunca más en tus sueños,
porque ellos volaron tras el horizonte
donde se esconde el olvido.

Tras la frontera de la vida,
donde se pierde el calor,
adonde se mudan los deseos

Donde las ansiedades inastisfechas
se hacen insondables
donde muere la fe y la esperanza languidece.

No estaré allí para escucharte
el tiempo se acabó para ti
hoy partí y no regresaré...

lunes, 15 de junio de 2009

El Machismo, en el Evangelio según Jesucristo, de José Saramago.Breve Ensayo

El machismo es según el diccionario -un conjunto de actitudes, conductas, prácticas sociales y creencias destinadas a justificar y promover el mantenimiento de formas discriminatorias y lesivas hacia las mujeres y a los que exhiben comportamientos de género femenino no siendo mujeres-. Tradicionalmente desde la antigüedad y en algunas culturas asiáticas y latinoamericanas aún permanece. El machismo ha estado asociado a la jerarquización y subordinación de los roles familiares en favor de la mayor comodidad y bienestar de los hombres, en desmedro de las mujeres.
Eso sucedía en la época en que Jesús vino al mundo, los hombres eran los guías de las familias y un hombre, Moisés, guió al rebaño en busca de tierra prometida, por ello no era inusual este comportamiento en esa sociedad. José elevó los brazos al cielo y pronunció aquella oración terrible (…) Alabado seas tú, Señor, nuestro Dios, rey del universo, por no haberme hecho mujer (…), dijo María (…) Alabado seas tú, Señor, que me hiciste conforme a tu voluntad (…) (José Saramago, 21).
(…) María trabaja como todas las mujeres, cardando, hilando y tejiendo las ropas de casa (…) (…) bajando a la fuente para acarrear el agua, luego cuesta arriba, por los caminos empinados, con un gran cántaro en la cabeza (…) (…) Todo este arsenal reunido daría una carga más apropiada para ser transportada a casa a lomo de burro, pero la bestia está adscrita a José (…) (José Saramago, 23). Se considera que es machista asignar el trabajo más reconocido o menos fatigoso para los hombres, José era carpintero y no uno bueno, pues no le hizo una buena cama a María, dormían sobre petate.
También es parte del machismo el uso de algún tipo de violencia sistemática hacia las mujeres con el fin de mantener un control emocional o jerárquico sobre ellas. El machismo es considerado como una forma de coacción no necesariamente física, sino psicológica, innumerables veces han derivado en violencia que de alguna manera afecta a la mujer, al hogar, los hijos y extensivamente a la sociedad entera.
(…) María va a la sinagoga, entra por la puerta lateral que la ley impone a las mujeres(…) (José Saramago, 23), la mujer estaba para cumplir los caprichos del hombre, para servirle la comida y luego alimentarse con lo que quedaba, no podía hablar mientras no se le preguntara, no podía ingresar en el templo a lugares a los que solo el hombre podía entrar, debía seguir a su marido a donde fuere, aún sin ninguna explicación; sin embargo en medio de todas esta dominación, María al abordar respuestas a inquietudes de su marido José, llegaba a conocer las intenciones y deseos de su marido, sin que éste se percatara, conservar par sí el poder del silencio era importante para ella.
Asistimos a través de la lectura a la humanización de la familia de Jesús, José, María y el entorno social de la comunidad y alrededores donde vivían, la interrelación con los demás personas de su hábitat, son descritos desde una óptica humana con sus propias costumbres sociales y religiosas, sus vidas, temores, dudas, celos, sentimientos y creencias como si fueran personas normales y corrientes(…)Entró José, venía con expresión interrogativa, una mirada perpleja y desconfiada que intentaban disimular(…) (…) Estás segura de que el mendigo cogió la tierra del suelo, volvió a preguntar(…) (José Saramago, 26). (…) y María, de pie, esperando que él acabase para después comer ella (…) (José Saramago, 23).
Costumbres ancestrales, enraizadas en las sociedades desde que el homo sapiens poblara la tierra, no podía ser de otra manera dentro del contexto de la época en que se desarrolla la novela. Es cierto que el relato de la vida de Jesús y su paso por la tierra está al alcance de la comprensión, del razonamiento, de una manera más perceptible al entendimiento humano, de una manera más real y humana quitándole ese halo misterioso y divino que la iglesia se ha encargado de hacernos conocer. Porque finalmente lo que predica Jesús es amor, arrepentimiento por los pecados cometidos, no el de los primeros padres Adán y Eva, sino los que se cometían los hombres en nombre de Dios y la justicia.
Si bien es cierto, el hombre era responsable de su familia, las decisiones las tomaba él y todos obedecían, se explica en una sociedad en la que ellos vivían, donde las creencias religiosas, la lectura de la Tora o palabra de los profetas, la interpretación de las leyes de Dios, los consejos u orientaciones a aquellos necesitados, de fe, estaban a cargo de hombres, de ancianos llamados los doctores de la fe, por tanto ninguna mujer podía intervenir en esas actividades, les estaba vedado el ingreso en la sinagoga a ciertos lugares.
Pero los hombres no tomaban sus decisiones libremente, todo debía estar de acuerdo a las enseñanzas de la religión, a la práctica religiosa de esa época, por eso José ante sus dudas y tribulaciones, que eran realmente celos los que él sentía, optó por consultar al consejo de ancianos, ante sus dudas y por temor a Dios debía aclarar el encuentro de María con el mendigo y lo que ellos conversaron(…) Por fin, habiéndose preguntado si debería poner en conocimiento de los ancianos de la sinagoga el sospechoso caso del mendigo desconocido(…) (José Saramago, 27).
María es avasallada en sus derechos y dignidad, sometida a un interrogatorio en su propia vivienda, por tres ancianos emisarios de los sacerdotes de la sinagoga, ante presencia de los vecinos que casi siempre son curiosos y se encargan de expandir a los cuatro vientos lo sucedido. Tal decisión tomada por los sacerdotes, un interrogatorio en el que se le considera culpable de algo que no cometió, pero que a los ojos del marido por sus dudas y temores debía responder como toda buena esposa.
No existe peor ignominia, peor afrenta para una mujer, que ser sometida a una interpelación de esa naturaleza, propiciado por las dudas, por los celos infundados del marido, quien debía creer y confiar en ella. Pero el entorno social y las costumbres eran más fuertes que sus convicciones y José aún siendo marido no era dueño de sus decisiones, debía consultar y obtener el sabio consejo de los ancianos de la sinagoga, para tener el espíritu en paz.
Sin embargo, pese a las actividades , los quehaceres de todo hogar modesto, María debía además llevar y hacerse llevadera su propia vida y del ser que en su interior iba creciendo, algunas satisfacciones espirituales, pequeñas alegrías, reconocimientos a su labor debía tener en un mundo gobernado por los hombres, supeditado a la sabias decisiones de los hombres (…) Un buen recuerdo que María guardó siempre de esta Pascua tan prometedora fue el de no haber tenido que participar en la preparación de las comidas y que le hubieran dispensado de servir a los hombres(…) (José Saramago, 37)
Pronto José y María deben partir a Jerusalén para ser censados por orden de Herodes gobernador de las provincias de Judea, Samaria, Perea, etc. debían desplazarse para cumplir con el censo, (…) Los hombres caminan delante, formando un grupo, y con ellos van los chicos que han cumplido ya trece años, mientras que las mujeres, las niñas y las viejas de todas las edades(…) (José Saramago,39) van por los caminos de Dios, acompañados por otras familias que se desplazan organizados para evitar a los ladrones, que los había y los salteadores de caminos, por las noches acampaban y tenían una especie de servicio de seguridad. (…) entre las mujeres María es la única que va en cinta (…) (José Saramago, 39); aún en su preñez, María debe sobreponerse a su situación y sacar fuerzas de flaqueza, comprende que ella no es una mujer cualquiera, es la elegida para traer al Mesías y comprende que esa es una gran responsabilidad.
Durante el embarazo de María José tuvo que guardar abstinencia como lo manda las leyes religiosas y humanas, respetar la gravidez de su mujer era importante, pero hombre al fin, José era preso de pensamiento voluptuosos, de deseos sexuales como cualquier varón, sentía las hormonas excitadas, pero todo se apagó, porque recordó que el mendigo estaba presente en todos los lugares por donde se desplazaban, lo había visto acompañando a María, José nuevamente era preso de su inseguridad, de sus dudas, de la desconfianza que se apoderaba de su corazón, pero tenía temor de preguntarle a su mujer por el hombre que aparecía entre las mujeres en el camino (…) No tuvo valor para preguntarle a la mujer qué hombre era aquél y si sabía por dónde se fue, porque no quería oír la respuesta que temía (…) (José Saramago, 50)
María mujer al fin, humana, llegará a Belén con los dolores propios de un parto, José apura el paso para encontrar un lugar donde cobijarse, pero por el censo no hay hospedajes para ellos, deberán conformarse en una cueva, cedidas por una familia, allí junto a los animales María traerá al mundo al hijo de Dios hecho hombre, con los dolores, llanto y fluidos propios de un parto humano, asistido por Zelomi, la esclava que también es comadrona. Así de la oscuridad de la cueva, de esa caverna, nacerá la luz que iluminará la conciencia de los hombres para lavar el pecado de nuestros padres y el arrepentimiento sea la panacea espiritual de los impíos y pecadores.
Herodes, hombre impío, pecador impenitente, enfermo, en su lecho preso de una enfermedad grave, es informado del nacimiento del Mesías, del nuevo Dios, ordena muerte a los niños hasta los tres años, José escucha una conversación de tres soldados (…) Cuántos vamos a ir, No lo sé todavía, pero seremos los suficientes para rodear la aldea. Y la orden es matarlos a todos, A todos no, solo a los que tengan menos de tres años (…) (José Saramago, 77), se plantean las interrogantes ¿por qué no le advirtió el carpintero José a todas las madres de Israel lo que José sabe: que Herodes va a asesinar a todos los recién nacidos del reino? ¿Por qué? ¿Para salvar a Jesús, para que Jesús cumpla su destino, que será, también, la suerte de la muerte? ¿Reserva José a Jesús para la muerte en el Gólgota? ¿Por eso lo salva de Herodes? Y los demás, todos los otros niños, ¿esos qué?
Saramago esboza en la novela muchas respuestas a interrogantes que la iglesia católica no ha sabido explicar, por los vacíos que tiene la Biblia, como: cuántos hermanos tuvo Jesús, por qué él solo es hijo de Dios y los otros ocho hermanos no lo son, cuáles eran las actividades de niño, qué estudiaba desde niño, cómo mantenía José a su prole, etc. Según el relato nos trasmite la idea dominante del contexto en el cual el papel de la mujer fue creada principalmente para servir al hombre, para escuchar sus decisiones, nunca para ser escuchada, o la noción de que la crueldad existente en este mundo no la repara Dios, como está en su poder hacerlo.
Indudablemente que es difícil responder por qué José no advirtió a los padres de los niños menores de tres años que iban a ser asesinados por orden de Herodes, la primera reacción instintiva de todo padre es tratar de salvar a su familia entera, como es este caso, José además no era un hombre preparado para afrontar retos de esta naturaleza, era un sencillo y honesto carpintero dedicado a su trabajo y su familia, por ende no estaba en capacidad de pensar en los demás, de enfrentarse al poder de los romanos, probablemente este sea su pecado, en todo caso un pecado benial y no uno grave que merezca la muerte que tuvo.
Siendo el hombre el responsable de conducir el hogar, de tomar las decisiones más convenientes para su familia, causó realmente un terremoto cuando José al ir a rescatar a su amigo Ananías a la ciudad de Efesios, es capturado por las fuerzas romanas como sospechoso de subversivo, juzgado y crucificado junto a otros cuarenta que sí lo eran, siendo él el único inocente, la muerte de José padre de Jesús es quizás el castigo que merecía según las costumbres de la época, por haber pecado dejando que mueran niños inocentes en Belén por orden de Herodes Antipas. Hoy se habla de un Dios que perdona, siendo bueno y omnipotente, que nunca castigaría a ningún cristiano.
María al enterarse de la muerte de José su marido en Séforis, marcha a esa ciudad acompañada de Jesús y el golpe moral para ella y Jesús cuando ambos lo encuentran es mortal, al regresar a Nazareth al encuentro de sus otros hijos no responde a la pregunta de sus hijos sobre el padre, Jesús muestra las sandalias de su padre y todos rompen en llanto. A partir de ese momento Jesús con apenas trece años se hará cargo de ser la cabeza de familia según la tradición judía y ella como mujer tratará de responder a una serie de inquietudes que tiene su hijo relacionados con un sueño premonitorio que lo lleva a la desesperación. La madre tratará de explicarle a Jesús lo que desea saber, que su padre José tuvo sueños similares, le jura hacerlo solo si persisten, le explicará lo que soñaba el padre, siempre bajo la amenaza sutil de que él sabe todo y su madre no le debe mentir, la práctica del machismo existente en las costumbres se hace nuevamente realidad con el hijo(…) Jesús dijo, Cumple lo que juraste, y María respondió sin rodeos(…)(…)(José Saramago, 133), las explicaciones no satisfacen a Jesús, Responderás a todas las preguntas que yo te haga, responderé, dijo María(…)(…)(José Saramago, 133). Así Jesús sabrá que el padre tenía esos sueños tenebrosos a partir de la muerte de los inocentes de Belén, asesinados por orden de Herodes, mientras José preso de desesperación trataba de salvar a su primogénito.
Jesús siente opresión en su corazón, haberse enterado que murieron muchos niños en Belén solo para salvarlo a él, reprocha al padre muerto su actitud, no acepta la realidad tal como ha sucedido, no puede exculpar a su padre porque lo considera responsable de la muerte de inocentes, ese es el pecado que marcará la muerte del hijo(…)Mi padre sabía que los niños iban a ser muertos(…) (…) Mi padre mató a los niños de Belén(…) (José Saramago, 134)
Pasado dos días de estas revelaciones, cargando un pecado tan grande que lo abruma, lo entorpece, no lo deja descansar tranquilo, es tan fuerte que lo obligan a desdeñar las muestras de amor y comprensión de su sufrida madre, quien se empeña en despejar las dudas de Jesús respecto a su padre José, éste hombre y humano al fin, que ha cometido errores. Jesús abandonará la casa materna para afrontar su propio destino, que lo llevará finalmente a su crucifixión en el Gólgota, para limpiar del pecado al mundo, escribiendo su propio evangelio, como cualquier ser humano que carga su historia, sus alegrías, sus penas, sus tribulaciones y todo aquello que lo acompaña en su vida.
Abordamos el tema del machismo en esta obra de Saramago porque, debemos recordar que en esa época y siendo esta una historia de Jesús desde sus nacimiento hasta su muerte, ninguna mujer podría repudiar a su marido, debían respeto y sumisión a sus maridos, la palabra del hombre era ley para las mujeres, la iglesia ejercía un dominio total en sus decisiones. Actualmente cualquier víctima de un marido irresponsable, borracho, incestuoso, infiel, etc., se aferra a la Iglesia como una institución que la protege. Porque no sólo se trata de la vida privada de las personas sino también de un problema cultural más extenso y profundo, que es la indefensión de las mujeres, sobre todo de las humildes y desvalidas, frente a los hombres, sobre todo los poderosos e influyentes.
Y en ese contexto los valores conservadores que aún persisten en sociedades como las nuestras, son la defensa y protección de la institución de la familia, y de su estructura tradicional, ciertamente con predominio del varón y cierta situación de inferioridad de la mujer, aunque en estos tiempos está cambiando este concepto, debido a la fuerte presencia de mujeres en cargos que antes eran reservados solo para hombres, a diferencia de la época de Jesús en que la mujer estaba solo para servir a las necesidades del hombre y por ende a la sociedad eminentemente machista de ese entonces.